La Asunción en la isla de Margarita, Venezuela, tiene una rica historia que se remonta a su fundación por Pedro González Cervantes de Albornoz en 1565. La ciudad celebra su aniversario cada 27 de noviembre desde que se le otorgó el título de ciudad. Destaca por su casco histórico, modernas avenidas, y fachadas centenarias que narran épocas pasadas.

Por tal motivo el Concejo Municipal del municipio Arismendi conjuntamente con la Alcaldia de Arismendi realizaron una sesión solemne que tuvo como oradora de orden la Dra. Ana Luisa Gandica y presentada por la Dra. Angelica Pérez .

Dicho acto tuvo como escenario el Centro de Arte Omar Carreño y estuvo presidido por el alcalde Ali Romero y los concejales.

“CIUDAD DE LA ASUNCIÓN, LA SEÑORIAL”
Ana Luisa Gandica Silva

Hoy, 27 de noviembre de 2023, una vez más, se conmemora en La Asunción su jerarquía como Ciudad, concedida por el rey Felipe III de España mediante la Real Cédula, emitida el 27 de noviembre de 1600, con la distinción de disponer de un escudo y un blasón.


Gracia obtenida por solicitud del pueblo margariteño a través de Don Alonso Suárez del Castillo, Procurador General de la Provincia de Margarita, cuya petición fue aceptada de inmediato, sintetizando esa majestuosa concesión así: (cito) “ …me avéis hecho relación que el pueblo de la ciudad de La Asumpción della, que así se ha llamado desde su fundación, es muy leal y está poblada de gente principal (…) y asimismo quiero que sus vecinos gozen todos los privilegios, franquezas y gracias de que gozan y deven gozar todos los otros vecinos de semejantes ciudades, y así se lo llaman los reyes que después de mi vinieren, a los cuales encargo que amparen y favorezcan esta nueva Ciudad (…) tenga por sus armas un escudo, la mitad del campo açul, con una canoa en medio y los negros de la pesquería y en el hueco hondo de mar y lo alto del escudo a los dos lados dél San Felis y San Aduat(o), que son avogados de dicha ciudad y encima del dicho escudo una corona de la cual penda una perla que llegue hasta el campo açul y por los lados unas letras que digan Sient Margarita preciosa …”(fin cita) (al español “Margarita siempre preciosa”).
En el otorgamiento de esa Real Cédula, ese Monarca al describir el escudo de armas de la Ciudad de La Asunción, lo bordea con la mención de “Sient Margarita preciosa.” Haciendo una referencia directa a la Isla y no a la Ciudad, a la cual le atribuye la “cosmovisión” del gentilicio “margariteño,” porqué, sin la existencia de una Ciudad no había nacionalidad en la Indias.


Por ese efecto, inicio este discurso con una reseña histórica de la Región Insular de Las Costas de Las Perlas, conformada por un conjunto de tres islas, dos pequeñas, bajas y áridas, la primera Cubagua; la segunda Coche y la tercera, de superior superficie dividida de las otras dos por un canal de mayor extensión marina, conocida por sus autóctonos guaiqueríes como “Paraguachoa”, cuya filiación lingüística se traduce como: “Pueblo de Mar o Gente de Mar,” las cuales fueron avistadas el 15 de agosto de 1498, por el almirante Cristóbal Colón, en su tercera expedición ultramarina a estas latitudes de un Nuevo Mundo.
En esa oportunidad, Colón distinguió a la actual Isla de Margarita como La Asunción, por coincidir el día de su descubrimiento con la fecha conmemorativa de la Asunción de la Virgen María al cielo. Al año siguiente, en 1499, Don Pedro Alonso Niño y Don Cristóbal Guerra la rebautizaron con el nombre de “La Margarita”(en griego significa perla) debido a la abundancia de estas gemas encontradas en los lechos marinos de esa Región Insular.
A la isla de Margarita en los primeros tiempos de la colonización española, no se le concedió gran relevancia por cuanto su vecina, la isla de Cubagua acaparó toda la atención, por la abundancia de sus bancos de perlas.
Riquezas que atrajeron la codicia de los castellanos que se arrojaron a la aventura de cruzar océanos, mares y continentes en búsqueda de esas fortunas, fuentes de riquezas para la Corona de Castilla y sus explotadores, los “Señores de Canoa” conocidos así, por ser los propietarios de las canoas y esclavos dedicados a esos menesteres.
Convirtiéndose Cubagua en un “poblado” de rancherías, posteriormente elevada a “villa”, acreditada como “Villa de Santiago de Cubagua” y, finalmente a “ciudad” el 13 de septiembre de 1528, con el pomposo nombre de “Nueva Cádiz de Cubagua”, mediante la Real Cédula emitida por los monarcas españoles, Juana I de Castilla y León y su hijo Carlos I.
Independientemente de la bonanza de Cubagua el 18 de marzo de 1525, esos reyes españoles decidieron fundar por primera vez en los actuales territorios de Venezuela, su modelo político-administrativo, escogiendo esta “Insularidad de Gracia” como la génesis de ese prototipo, distinguida como la “Provincia de Margarita”, otorgada en concesión por dos vidas al licenciado Marcelo de Villalobos, oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo, mediante la Real Cédula datada 18 de marzo de 1525. Se inició en consecuencia, la dinastía Villalobos-Manrique, que tras la muerte de ese patriarca acaecida el 24 de junio de 1526, su hija Aldonza de Villalobos-Manrique heredó esos derechos provinciales, pero por ser de minoría edad, su madre, doña Isabel Manrique de Villalobos, fungió como su tutora de manera interina hasta el año de 1535 cuando la joven Aldonza se casó con el acaudalado hidalgo español, don Pedro Ortiz de Sandoval, nombrando ellos, desde la Isla La Española- Santo Domingo- a los Gobernadores que ejercerían sus mandatos, pues ellos nunca visitaron esta Isla. El dominio de esa dinastía duró 60 años, desde 1525 hasta 1595.
Mientras tanto, en Cubagua por la explotación abusiva de sus haciendas de perlas, comenzó un proceso decadente, cuya ruina de los ostiales colapsó durante el año de 1535, generando el éxodo de sus mercantilistas hacia otras latitudes, en búsqueda de mayores beneficios y condición de vida. Porque, sobrevivir en esa desértica Isla, era de alto costo.

El éxodo de los pobladores de Cubagua, fue agravado el 25 de diciembre de 1541, por un fenómeno natural, asimilado a una tormenta tropical o a un huracán, que dejó a esa Ciudad devastada, cuyos habitantes emigraron a su vecina, la Isla de Margarita y a otras latitudes de tierra firme. Culminando su decadencia con el ataque de piratas franceses al mando del corsario Flocques Jacques de Soresen en 1543, que terminaron de azolarla, cuyos habitantes restantes la abandonaron definitivamente.

Por eso, la Provincia de Margarita heredó la opulencia de Cubagua, convirtiéndose en el centro social, político y económico de esta Región Insular. El historiador Pablo Ojer (1966) en su libro La Formación del Oriente Venezolano, lo reseña así: (cito) “Las alternativas que experimentó la dependencia jurídica de Margarita, unas veces de los Villalobos y otras de Cubagua, no impidieron el trasiego de población de una a otra isla según intereses del momento, o forzados por la necesidad de emigrar. De esa forma se produjo una característica simbiosis de Cubagua y Margarita”. (fin cita)
La venida a menos de la ciudad de Nueva Cádiz de Cubagua, originó la población del Valle de Santa Lucía en cuyo placido lugar, se comenzaron a instalar numerosas “Familias Principales”, construyendo viviendas aventajadas, una Iglesia matriz, una fortaleza y otras edificaciones y, con la anuencia de la Real Audiencia de Santo Domingo, se trasladó el Cabildo de Nueva Cádiz de Cubagua a la Provincia de Margarita, acorde con la “Capitulación de Hermandad “o “Confederación” suscrita en 1545, entre la autoridad del Cabildo de Cubagua y el Gobernador de la Provincia de Margarita, la cual por ese efecto administrativo, quedó considerada como su capital de hecho más no de derecho.
Por ello, la nueva Cádiz de Cubagua no murió, resurgió como “La Nueva Ciudad de Cádiz de la isla de Margarita”, creada por esa capitulación de “Hermandad”.
En el ejercicio de su cargo de gobernador de la Provincia de Margarita, Don Juan Gómez de Villandrando, le correspondió afrontar la llegada a la isla del militar español Lope de Aguirre y sus marañones, quienes arribaron el 21 de julio de 1561 por las costas de Paraguachi. La “visita” de Aguirre marcó en la historia de Margarita, el resultado genético de la fundación de la Ciudad de La Asunción.
Porque, la presencia de ese siniestro personaje conocido como “El Tirano Aguirre” en ese conurbanismo del Espíritu Santo por sus atrocidades causo la huida de su población, buscando algunos, refugio en las montañas o sectores rurales y, otros se trasladaron a tierra firme.
Circunstancia aprovechada entre los años de 1562 a 1564, por el capitán Pedro González Cervantes de Albornoz, “Señor de Canoa” de Cubagua, quien, con la ayuda de Don Andrés de Salamanca, se dedicaron a agrupar a los escapados de los desmanes ocasionados por ese “Tirano”, incentivándolos a constituirse con sus familias, en el Valle de Santa Lucía, donde ellos poseían grandes extensiones de terrenos fértiles, de abundante vegetación y recursos hidrológicos, con terrenos ideales para la construcción de viviendas y el desarrollo de cultivos y fomento de la ganadería. Además, estaba situada a buena distancia de los puertos y protegida por un ventajoso entorno montañoso, asegurándole a esos moradores una notable protección de los infortunios de bandoleros; contando, además, con el privilegio de disponer de un clima subtropical, con el beneficio adicional de ser vecinos de “La Sierra”, valle de frondosa vegetación y de fuentes adicionales de riachuelos.
La geografía del Valle de Santa Lucia facilitaba la construcción de murallas y baluartes, fortalezas y castillos con sus respectivos puntos de vigía, que les permitía tener una visión estratégica sobre la costa norte de la Isla de Margarita, tanto por la parte de la sección oriental, como de la occidental. Todas estas circunstancias, permitieron que el Valle de Santa Lucia se convirtiese en un significativo “poblado.” Posteriormente, ante el desarrollo social, económico y político, se convirtió en “villa” contando con viviendas principales, edificaciones civiles, militares y una Iglesia principal en la cual se entronó como patrona a “Nuestra Señora de La Asunción” y se instaló definitivamente en el Valle de Santa Lucia el Cabildo trasladado de Cubagua al Valle del Espíritu Santo.
En 1594, el gobernador de la Villa de Santa Lucia, Don Pedro de Salazar, comenzó a amurallarla y le dio inicio a la construcción de un fortín denominado San Juan.
En consecuencia, se cimentó una “ciudad.” Comenzando a conocerse metafóricamente como: “la ciudad de La Margarita, o de La Asunción.”
Concluida esa narrativa nos conduce a preguntar: ¿Cuáles fueron las razones, que le permitieron a LA ASUNCIÓN obtener el título de CIUDAD?
En el imaginario de los pobladores de “la ciudad de La Margarita, o de La Asunción.” instalados en el Valle de Santa Lucia, requerían históricamente legitimarla como “ciudad” acorde con la legislación de la Corona de Castilla y las Leyes de Indias, cuyo evidente progreso social, comercial y político vinculados a las riquezas obtenidas por esa Corona en la explotación de los bancos de perlas de sus entornos marinos, la acreditaban para obtener esa “gracia”.
Por esos méritos, requirieron a la Corona de España ser identificada esa “Villa” con gentilicio y reconocimientos de fueros y privilegios, consagrados en esas Legislaciones españolas.
A ese efecto, como se indicó anteriormente, el capitán Don Alonso Suárez del Castillo, por instrucciones del Cabildo instalado en el Valle de Santa Lucía, se dirigió al rey español Felipe III, solicitando ese reconocimiento, quien de inmediato la elevo a la condición de “Ciudad” mediante la citada Real Cédula fechada 27 de noviembre de 1600, destacando lo siguiente: (cito) “…Que de agora y de aquí en adelante para siempre jamás el dicho pueblo sea y se intitule la Ciudad de la Asumpción de la dicha isla como hasta aquí se ha nombrado desde su fundación, es muy leal y esta poblado de gente principal…” (fin cita)
En consecuencia, se debe destacar, que: En el orden político, “La Asunción” adquirió la jerarquía de “Ciudad” con la legalidad de ser reconocida como la capital de la Provincia de Margarita. Y en el orden social sus pobladores “asuntinos” por ser “leales” a la Corona de España, fueron distinguidos con el privilegio de ser considerado como “gente principal.”
Preponderada icónica mantenida por la Ciudad de La Asunción desde esas memorias legendarias hasta la fecha, particularmente reseñada en la Historia Nacional, por haber sido el escenario del significante 4 de mayo de 1810 cuando en su Plaza principal, la población insular constituida en una “Asamblea, decidió apoyar al movimiento político iniciado por un grupo de “criollos caraqueños” el 19 de abril de 1810, quienes habían conformado la “Junta Suprema de Caracas”, dándole un giro relevante al sistema de gobierno imperante.
En el tiempo, las Provincias integrantes de la Capitanía General de Venezuela, entre ellas, la Provincia de Margarita, avanzando en ese proceso soberano de manera confederada, integraron el primer Congreso Constituyente del País, cuyos diputados en la gloriosa sesión del 5 de julio de 1811, declararon solemnemente la “Independencia de Venezuela” del colonialismo de España. Y el siguiente 21 de diciembre aprobaron la “Constitución Federal de los Estados de Venezuela”, en la cual se fundamentaron los principios de la “República”.
“Carta Magna” donde se consagraron entre otros derechos, la ciudadanía venezolana y como distintivo nacional el estandarte tricolor mirandino, con la añadidura de siete estrellas, simbolizando las Provincias, entre ellas Margarita, que formaron parte de ese acontecer inmortal, cuyo emblema patriota en el transcurso de los tiempos continuó representando nuestra identidad nacional.
Por ese alcance, el pueblo margariteño defendiendo esos valores, batalló con ahincó en la “Guerra de Independencia”, jamás se rindió ante las adversidades de esa etapa, siempre se elevó en el altar de la patria, demostrado con gran notoriedad cuando armado precariamente y comandado por el entonces coronel Francisco Esteban Gómez, el 31 de julio de 1817, en la faldas del cerro de Matasiete circundante a esta Ciudad de La Asunción, se enfrentó valerosamente al veterano ejército español bajo el mando del mariscal de campo Pablo Morillo y Morillo, cuya derrota encumbró a esta Insularidad en los laureles de la victoria. Siendo reconocida la Batalla de Matasiete en las relatos de nuestra gesta independentista, como un paradigma de honor y valentía, por haber sido la primera Provincia de Venezuela en librarse de esa tiranía.
Realzando además, que la Ciudad de La Asunción no sólo es el casco antiguo de la Ciudad, es también El Copey, El Mamey, La Portada, La Otrabanda, Las Casitas, El Cerro del Castillo, Santa Isabel, El Guayabal, Salamanca, Remanganagua, Cocheima, cuyo bucólico entorno le permite disponer de un clima privilegiado.
Su “Centro Urbano” fue declarado Monumento Histórico Nacional, en fecha 23 de noviembre de 1976, en cuya poligonal está incluido el casco colonial y sus monumentos tangibles de hermosas edificaciones públicas y privadas. Entre otros: la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción; el antiguo Convento de San Francisco (hoy Palacio Legislativo Estadal) y el Castillo Santa Rosa de La Eminencia, antiguo Fuerte San Bernardo.
Así mismo, posee un patrimonio de personajes que han traspasado estas fronteras marinas, algunos reconocidos como héroes nacionales; otros destacados en el mundo político y no menos importantes, ilustrados intelectuales, escritores, investigadores, músicos y artistas que han resaltado el gentilicio Regional.
Y, en otro plano la Ciudad tiene particulares relevancias en distinguidas conmemoraciones religiosas y costumbristas de tradición ancestral, vinculadas con su gastronomía, movimientos artísticos y folclóricos.
En fin, toda una identidad trasmitida a través de sus generaciones, cuya definición singular es “la asuntina” con una personalidad muy propia que, la diferencia de otros coterráneos insulares. Por ello, La Asunción, es por antonomasia la Ciudad de Margarita.
Así como es: “El Eslabón Perdido en La Historia” afirmado por el Capitán ARQUÍMEDES JOSÉ BOLÍVAR BETANCOURT, Oficial de la Marina Mercante Venezolana, en cuyo magno e inédito trabajo de investigación sobre el orden Científico, Geográfico y Climatológico de la Ciudad de La Asunción, acorde con la tecnología moderna, utilizada en su indagación concluyó, (cito) “… la Ciudad de la Asunción, (…) está en uno de los lugares más favorecidos del planeta producto de uno de los espectáculos más maravillosos de la naturaleza. (…) convirtiéndola en una de las localidades más privilegiadas del planeta.” (fin cita)
Por todo lo expuesto, en el día de hoy no sólo se conmemora el reconocimiento de la jerarquía de La Asunción como una “Ciudad Señorial”, distinguida con ese título en el año de 1600, sino además, porque en este presente, hoy, 27 de noviembre de 2023, se está haciendo nuevamente historia, marcada con la primicia liderada por el burgomaestre ALÍ JESÚS ROMERO FARÍAS, Alcalde de este municipio Bolivariano G/J Juan Bautista Arismendi, que atendiendo ideales de nuestro fallecido amigo ERNESTO SANCHEZ CARMONA a quien acompañé. Y, por primera vez en los anales neoespartanos, un funcionario público ha liderado el proceso de una “Patrimonialización Universal” de los cuantiosos Patrimonios Tangibles, Intangibles y/o Mixtos que posee el estado Nueva Esparta.
En este caso, ALÍ JESÚS ROMERO FARÍAS dándole cualidad legal a ese “Proyecto” emitió el Decreto Nº 008-2020 y el siguiente 3 de febrero ordenó su publicación en la Gaceta Municipal, y en sus “Considerando”, designó una “Comisión Promotora del Proyecto ARISMENDI-UNESCO”, presidida por él e integrada por los ilustres miembros: señor LEOPOLDO ESPINOZA PRIETO, Dra. MARISELA PRIETO BERBÍN y mi persona y como Secretario Ejecutivo, EBERHARD TIETZ SANABRIA, en pro de direccionar y apoyar a los diversos “Equipos de Trabajo”, que integrados por un grupo de versados personajes hicieron posible la elaboración del “Informe Técnico Preliminar”, que le permitió presentarlo ante el Instituto Patrimonio Cultural (IPC), presidido por la acreditada Antropóloga DINORA HELENA CRUZ GUERRA, a los fines de cursarlo ante la Autoridades Nacionales y su consiguiente proceso ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura -UNESCO- con el fin de lograr en definitiva el objetivo propuesto.
Por ello, con el respeto merecido, Usted, ALÍ JESÚS ROMERO FARÍAS y las personas cumplidoras de su encomienda, estamos haciendo historia, en las crónicas de la “CIUDAD DE LA ASUNCIÓN, LA SEÑORIAL” con el agradecimiento a DINORA HELENA CRUZ GUERRA quien tuvo la gentileza de guiarnos por esta travesía que recién comienza su curso, dirigida al punto cardinal que permita alcanzar la finalidad planteada.
Por esos efectos, el centro histórico de la Ciudad de La Asunción, merece ser incluida como “valor universal excepcional” en la lista de Patrimonios Mundiales de la UNESCO, conforme con la Convención de 1972 para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural.
Por todos esos efectos, el día de hoy, tiene una especial connotación de júbilo para la: “CIUDAD DE LA ASUNCIÓN, LA SEÑORIAL.”
GRACIAS POR SU GENTIL ATENCIÓN

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *