A aquellos parranderos que hoy nos cantan desde el cielo.

 

Dr. Rafael Antonio Lunar Leandro

Cronista UDONE

 

Evocar las parrandas navideñas, como por ejemplo a la de los Choferes de aquel viejo Porlamar, motivan a conocer acerca de ellas, y más ahora que su vigencia ha sido puesta en valor por grupos de renombre y de gran significación como son: Los Topotopos, Sol y Sereno, Parranderos de la Paz, Parranderos de la Salina, Los Guaritotos, La `parranda de Tellito  y la de Pellito en La Asunción  y muchos otros que escapan a mi memoria pero que son de alto valor para significar este.bien de nuestro patrimonio étnico en lo que se refiere a la música y sus cultores, como muestra de quienes activan un proceso que apunta a mantener viva una tradición propia de nuestra realidad como pueblo y que particularmente surgió en época decembrina. Aunque, no obstante, a ello, ahora todo el año se puede disfrutar de sus producciones por radio, televisión y por los medios tecnológicos que nos facilitan el acceso y disfrute de sus interpretaciones.

La importancia identitaria y la trascendencia que en el imaginario musical ocupan las parrandas como bien patrimonial intangible de nuestra tierra, motivó a realizar una aproximación para conocer más de esta expresión musical, en afán de una investigación cultural y que generó la convocatoria a la Profesora Vicdalia Gómez, para que nos ofreciera su testimonio de esta tradición en su tierra: Altagracia, población rica en manifestaciones relacionadas con la música, el canto y todos aquellos bienes que representan la riqueza nacida de las profundas raíces de la tradición y el folclor.

La profesora Gómez expresó, “recordamos, que las parrandas en su discursividad trataban antiguamente temas de lo cotidiano y lo navideño, al amor, a diciembre tiempo de paz, temas estos la mayoría de las veces dedicados a los dueños de las casas y a sus familias donde se producía ese encuentro con los parranderos, con versos improvisados”.

Cuando los parranderos llegaban a una casa y había un nacimiento o pesebre en ella, a este le “echaban” los versos, “al niño Dios, a la Virgen y los santos”, tal como lo expresó la Profesora Gómez, cuando citó una entrevista realizada en 2016 al Señor Víctor Modesto Gómez, su Padre, integrante de la Parranda de los Hermanos Gómez en Altagracia. En esa ocasión igualmente se mencionaron otros grupos parranderos, de esa población, como los de Ñaño Ordaz y Raúl su hijo, la parranda de la calle 9 de diciembre más conocida como el Copey y los inolvidables 5 de Nina.

Los parranderos acudían a las casas de familias amigas, para alegrarles las fiestas decembrinas, y en su llegada a estas residencias se prendía la fiesta.

Sucedía también, que cuando una parranda llegaba a las casas, en la puerta les echaban los versos a sus habitantes para que estos los dejaran pasar, y los anfitriones entusiasmados les brindaban “pasteles” (Hallacas), chocolate, bebidas espirituosas como whisky, vino, ron con Ponsigué y Ponche crema para animar a los parranderos.

No había competencias entre los grupos de parrandas, al contrario, sus parrandas obedecían al enaltecimiento de la hermandad y alegría de la paz navideña. Sin embargo, hubo competencias, en varias oportunidades en la Plaza Don Miguel Marín, esto lleva a resaltar que las parrandas se hacían en cualquier momento del mes de diciembre, porque diciembre es mes de parranda y de alegría.

Es grato evocar la huella parrandera de los Cinco de Nina en los Hatos, y la ya mencionada y que particularmente dejó gratos recuerdos en mi vida (rememora la entrevistada), la citada de los Hermanos Gómez, quienes marcaron una época en los Hatos de antaño, donde cantaban Becho, Víctor, Augusto, Héctor, Juan Moya.y Aquiles.

En particular, la mayoría de los instrumentos que utilizaban los Hermanos Gómez: el furruco, el tambor, la charrasca, las maracas y la Clave, eran hechos por José Cupertino Rojas “José Mañía”, que en Altagracia y más allá, pues hasta en otros estados de Venezuela eran apreciados estos instrumentos. Este señor tuvo gran fama como artesano fabricante de estos instrumentos, lo que se conoce actualmente como un “Luthier”.

La parranda, por lo tanto, valor identitario de Margarita, se proyecta como baluarte de una tradición que debe permanecer y proyectarse en el tiempo, y ser estudiada en toda su dimensión patrimonial, tal como lo hemos venido haciendo en los Seminarios de música neoespartana, en el Núcleo de Nueva Esparta de la Universidad de Oriente, específicamente en la Escuela de Hotelería y Turismo, al considerarla una valiosa manifestación cultural de la música de nuestro pueblo y porque es Nuestra.

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