Dedicado a la memoria del Querido Hermano Erwin Murguey (+)
Dr. Rafael A. Lunar Leandro
Cronista UDONE

En tiempos pasados la espera de la nochebuena en Margarita, y específicamente en Porlamar, se transparentaba en la ansiedad de los muchachos al contar los días que pasaban desde el primero de diciembre y cuya meta final era el 24 en la noche cuando se acostaban temprano, para levantarse el 25 y ver que les había traído el niño y así salir rebosantes de alegría y muy contentos a la calle a mostrar a sus amigos el valioso tesoro que había amanecido en su cama, o bajo la hamaca, donde dormían. Ropa, zapatos o algún útil, y lo más ansiado: Juguetes, fueran muñecas, carritos tirados por caballos, soldaditos, pistolitas, un trompo o cualquier otro objeto que les llenara de felicidad.
En esa tradición las festividades eran acompañadas con celebraciones puntuales de ese mes tan esperado, que incluían el lucir el estreno de diciembre y la consabida celebración de la natividad del señor con nacimientos vivientes, previa preparación de las parrandas y el acudir a las misas de aguinaldo, lo que representaba algo importantísimo en esas celebraciones. Todo ello acompañado con las comidas propias de diciembre que incluía “los Pasteles” (hallacas), la “leche burra” (Ponche Crema), la ensalada de gallina y los dulces tradicionales como el de “Lechosa” y el “Ron con Ponsigué” (bebida espirituosa representativa en toda la isla, macerada con los “Excelentes Rones”, que en esa época eran destilados en las distintas poblaciones de La Margarita, que incluían los de Porlamar),
Llama poderosamente la atención, apuntando hacia las tradiciones, la profusión de pesebres en las casas. Tradición esta, herencia de la cultura española que se asentó en estas tierras americanas, que incluía a la devoción al niño Jesús que nace como salvador del mundo y “pone” los juguetes y regalos. Esta tradición, en la actualidad, ha sido sustituida en muchos hogares por el novedoso “arbolito de navidad” y la espera de un viejo gordo vestido de rojo “Santa Klaus” o “San Nicolás”, para traer los regalos, como tradición o “efecto demostración” importada de Norteamérica.
Pero, al respecto, viajemos en el tiempo histórico, a través de las noticias de los diarios de finales del siglo XIX y de principios del siglo XX, para atisbar brevemente que se hacía en Porlamar en diciembre por ejemplo del año 1891. En especial, los días 6, 8 y trece 13, con la importante celebración de San Nicolás de Bari patrono de Porlamar, donde presidió los oficios religiosos el Presbítero Jorge Real. El día 5 se comenzaban a celebrar las festividades del onomástico del santo patrono, que duraban desde ese día, hasta el octavario. Al día siguiente, del 6, era la víspera de la sagrada Virgen Inmaculada Concepción, cuando “…la imagen de la Purísima María sale del templo, que para esa época era pequeño y para el cual se clamaba por su ampliación”, concentrándose allí, la feligresía para acompañar el paseo de la virgen por las calles adyacentes, con la característica que en Porlamar era apoteósica la solemnidad de esa celebración, y que paradójicamente en la actualidad no se vislumbra, debido al ajetreo y a las vicisitudes de la Nueva Esparta de tiempos actuales.
Es de hacer notar, según lo expresado por quien hace el comentario periodístico, en colaboración, con el nombre UN OBSERVADOR (fecha 15 de diciembre de 1891) titulado FIESTAS DE PORLAMAR, (aparecido en “El Marino”: edición de intereses generales y de anuncios. Edición del 25 de diciembre de 1891, Año 1, NUM. 4, Página 4) que, si la celebración del 6 era significativa, los actos de la celebración del octavario del santo patrón, el día trece, revestía de igual importancia pues desarrollaba profusión de fuegos artificiales que a su vez enmarcaban las festividades decembrinas con las misas de aguinaldo.
Resulta significativo mencionar que en el periódico “El Sol”, del 2 de diciembre de 1908, NUM. 304 (Tipografía de El Sol de los hermanos Rosario, ubicada en la calle Mariño entre Maneiro y Zamora), en su editorial se reseñaba con júbilo que “…preparémonos para celebrar dignamente las festividades de este mes: la del glorioso Patrono San Nicolás de Bari el 6, la de la Inmaculada Concepción el 8, las misas de aguinaldo del 16 al 24, la Natividad de Nuestro Señor el 25, la fiesta del amado evangelista Juan el 27 y la de los Santos Inocentes mártires el 28.”.
No se debe olvidar a la tradición de “Los Niños de San Nicolás” conocido como Patrono de los niños (Esta tradición incluía a tres niñitos, a los cuales se colocaba en una cesta, y se les daban donaciones en dinero y de esa colecta su monto se distribuía a los niños de menos recursos en navidad). Igualmente, era significativo el 31 de ese mes para esperar el año nuevo y dar el Feliz Año en unión familiar y amistades, como también para prepararse para la venida de los Reyes Magos el 6 de enero.
En la edición de fecha 17 de diciembre de este mismo periódico, se presenta una crónica, en amplio y detallado recuento de las actividades realizadas hasta ese día, en su página 2 se insertó bajo el título FIESTAS PATRONALES, que expresaba “…En la madrugada de las vísperas (de la celebración de San Nicolás, día 5) después de los alegres repiques del avemaría y a los acordes de la música se repartió en hoja volante un soneto del joven Balbino Farías dedicado al glorioso San Nicolás…los gozos del patrono cuya música que gustó a los oyentes, era obra de nuestro amigo José de J. de León”. Para esa época el cura párroco, quien ofició la sagrada celebración fue el Presbítero Dr. Silvano Marcano Maraver, todo ello acompañado con fuegos artificiales, globos aerostáticos, y una retreta especial en el centro de la Plaza San Nicolás” (actual Plaza Bolívar) para finalizar los actos, todo en el más perfecto orden y regocijo, finaliza el cronista.
Esta evocación de esos tiempos idos, nos dibuja una época inolvidable, la cual merece que permanezca en el recuerdo y no se pierda su conocimiento, ella representa un momento identitario del devenir de nuestro Porlamar.
Hoy, con la esperanza puesta en que el niño Jesús cumpla nuestros deseos de salud y tiempos mejores por venir, no resta más que desearles a todos una Feliz Navidad y un venturoso año 2024.

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