Manuel Avila

Hace 48 años en 1976 el Gobernador margariteño Virgilio Avila Vivas inauguró la Fundación Museo de Arte de Margarita con el escultor Francisco Narváez como Presidente y Alfredo Boulton como Vicepresidente y los directores Jesús Rosas Marcano, Jesús Manuel Subero y Virgilio Avila Vivas y sus directores suplentes Ramón Vásquez Brito, Francisca Villalba y Amilcar Torrealba. Esos baluartes del arte y la política que estuvieron involucrados en el diseño y la creación del Museo de Margarita no hicieron distinciones entre un arte élite y un arte urbano, sino que era un espacio para los ricos y para los pobres sin diferenciación social entre margariteños de primera y de segunda y menos entre artistas élites y artistas de escasa categoría. Ahí está la universalización del arte en ese objetivo de mezclar la creación artística para dar rienda suelta a la creación como objetivo central del arte: “El hombre evolucionó hasta tener la capacidad de apreciar el arte y enseñar o aprender el mismo y es que el arte aparece en todas las culturas, en sus diferentes manifestaciones, ya sea danza, pintura y teatro y ha estado con el hombre desde principios de la evolución”. De ahí la universalidad del arte y que es el reflejo de la cultura humana y por eso sirve para mantener el patrimonio cultural de los pueblos y por eso se define “Como subjetivo y se expresa en un lenguaje universal y comprensible para cualquier ser humano, ya que apela a nuestros sentidos, emociones y facultad de pensar”.
Esa brecha entre estudiantes de arte ricos y pobres ha existido toda la vida y por eso Roger Sanguino dice “Ya hemos visto que el incremento de los costos universitarios es la primera barrera para muchos estudiantes de arte, añadamos los costos de vida propios de estas regiones y poco a poco tenemos una imagen en la que el mundo se distribuye entre los artistas ricos descubiertos y una gran cantidad de artistas pobres talentosos que difícilmente serán descubiertos”.
Por eso cuando el Museo Narváez de Margarita se elitiza y por primera vez en su historia distorsiona el concepto inicial para el cual el Gobernador Avila Vivas concibió esta institución, ahí comienzan los problemas porque no se creó este espacio para cerrar las puertas al arte urbano, sino para incorporar a los más pobres con condiciones para la pintura y la escultura al mundo de la creación artística.
Pero esa historia comenzó mal cuando el Gobernador Alfredo Díaz en medio de su ignorancia por el arte entregó esa institución a un grupo élite de Margarita para que con una directiva de más de 29 miembros empezaran a intervenir el Museo Narváez que por su condición de Patrimonio Histórico no podía ser alterado en su diseño y estructura e inclusive en los colores de su fachada e interiores. Eso lo hicieron sin consultar a nadie y de manera abominable se llevaron por el medio la escalera de caracol diseñada por Fonturvel a cuenta de una toma de decisión con la venia del Gobernador del momento. Pero lo más colosal es que con un mandatario que proviene de las clases populares se le cierra por primera vez en la historia la entrada al arte urbano y a los artistas más pobres de toda Margarita.
Ahí es donde radica la dañina posición de los nuevos dueños del museo que se consideran “intocables” por estar arropados y bendecidos por una élite invisible que habla y actúa por ellos ante los organismos oficiales para que se continúe con un merequetén artístico que irrumpió como un barbarazo contra el arte urbano de la región. Y lo más colosal es que toda Nueva Esparta sabe de la ilegalidad de una directiva que no posee la legalidad suficiente porque no tiene un documento notariado, sino una directiva que no ha podido siquiera notarial el documento porque el Gobernador no le ha dado la firma porque su Procurador sabe de los entuertos que dejó su anterior homólogo y que forma parte de las locuras jurídicas de la anterior gestión. Y es que si el Gobierno de Nueva Esparta no tiene al frente al director del Museo Narváez un funcionario de su confianza esa institución camina por los caminos de la ilegalidad y eso es evidente en un Estado de Derecho donde ninguna ONG puede estar por encima del Gobierno de la región.
Y como dice el Maestro de los Símbolos Arturo Millán “Los nuevos dueños del Museo Narváez enterraron la Bienal Nacional de Escultura, tumbaron la Rampa del Museo, cambiaron su color original “….
Esa posición valiente de Arturo Millán el mismo que evitó en su momento que le Guardia Nacional botara al Piache en un camión de obras pictóricas patrimonio de FONDENE y que estuvo como director del Museo Narváez habla de lo que ocurre aguas adentro en un espacio sagrado de las artes en Nueva Esparta y donde reina una directiva sacada del sombrero del mago que entregó esa institución sin pena, ni gloria y no le importó que el Museo Narváez se privatizara para sacar del juego a los artistas plásticos de Nueva Esparta.
Aquí no hay nadie “Intocable” y quien usó ese sustantivo cometió el error de su vida porque ese espacio es de los artistas neoespartanos y corresponde al Gobierno de Nueva Esparta devolver lo que es suyo al pueblo. Por eso los margariteños están a la espera de una decisión que armonice la brecha social entre ricos y pobres y le devuelva a los insulares lo que se ha llamado la universalidad del arte que no impide que la gente creativa del arte urbano tenga su participación en bienales, colectivas insulares y exposiciones que permitan a los más pobres tener acceso a un Museo Narváez creado para mostrar el potencial del arte insular.
Aquí hay que devolverle a los neoespartanos su espacio del arte sin importar las apetencias personales de los enfermos de egos que tratan de pasar por encima de los intereses colectivos de la gente utilizando los argumentos elitistas del poder invisible y menoscabando los intereses de los artistas urbanos que tienen largo rato sin pisar esa tierra de faraones que irrespetan la esencia filosófica para el cual fue creado en un espacio con 48 años de historia y como diría el poeta Pablo Neruda:
“Las absurdas pretensiones racistas de algunas naciones sudaméricanas , producto ellas mismas de múltiples cruzamientos y mestizajes, es una tara de tipo colonial. El follaje de las razas humanas está mostrando, con la savia de la inteligencia que asciende, todos los colores de sus hojas”.

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