Mirimarit Paradas

“Nosotros los que, a pesar de todo, seguimos siendo peligrosos”.
Juan Antonio Hernández.
Ganador Bienal Ramos Sucre (1990).
Margarita… nuestra isla, siempre ha sido cuna de poetas, cantores, artistas y artesanos. Tierra de hombres y mujeres que con su trabajo creativo mantienen muy en alto el pueblo donde iniciaron con interés y paciencia la ardua labor generadora de explosiones, envueltas en la riqueza insustituible y equilibrada del arte en todas sus manifestaciones. Y es precisamente en esta tierra, en la hermosa población de Tacarigua donde nace Andrés Alberto Salazar Romero -22 de enero de 1953-hijo de Juana Romero Salazar y Juan Salazar Velásquez (ambos fallecidos), por quienes guardaba un gran respeto y admiración, mientras compartía con nosotros la alegría de esta belleza que llamamos mundo.
Y es que Andrés Salazar Yekho, fue y sigue siendo uno de los artistas más completos de nuestra isla de azules, creador de la etnia yekherica, una técnica creada por él, rica en simbología y en lenguaje propio.
Cuando sólo tenía 5 años, iba a los basureros de la Compañía Mene Grande, buscaba hojas continuas y comenzaba a elaborar diversos objetos que se le cruzaran por su mente (casas, muñecos, árboles, barcos); y es que inclusive llegó a colaborar con los maestros en la realización de dibujos para los salones de clase y las carteleras. Escudriñaba toda esa riqueza creativa del indígena venezolano y precolombino, sus manos labraron la tierra (efecto logrado a través de una mezcla de cemento, yeso y cal); constituyendo pictogramas, partiendo del estudio de lo original de esa época marcada por todo el mundo salvaje, inexplorado y ancestral. Donde lo denso y melodioso se mezcla con el silencio de agua… caída donde se asoman lentamente los rayos de Zuhè extendiendo su calor más allá de los brazos lujuriosos del viento, desprendiendo la abundante pesca, descubriendo todo un compendio de símbolos, espirales, triángulos, diseños geométricos y formas figurativas. Creando a partir de todos estos elementos una pintura más realista, más actual.
Su arte introduce la madera como elemento básico y fundamental del trabajo artístico, logrando una estrecha relación entre los pictogramas y una obra moderna y real, y es que Yekho tallaba la madera con paciencia, mientras estudiaba el concepto, el formato y los tonos o colores.
Para su trabajo plástico, utilizó la técnica del dibujo mediante el bloque xilográfico, usando los matices oscuros y colores terrosos para ambientarse en el mágico mundo de lo real maravilloso, donde todo nos conduce al ritual de nuestros propios orígenes.
Logró la simbología implícita en sus cuadros, utilizando pintura industrial, tela yute como base en su lienzo y la madera ensamblada, su trabajo siempre se representó como una gran ventana y arma cultural, pues con ella nos acercamos a una existencia profundamente relacionada con la naturaleza, retomando el punto o rastro exacto de la existencia. No puedo dejar de mencionar que en su exitosa trayectoria como artista siempre se caracterizó por escudriñar, abordar y trabajar con profesionalismo y creatividad: el diseño, la serigrafía, el dibujo y la fotografía.
Al cumplirse 71 años de su nacimiento, aunque ya no está físicamente entre nosotros… rendimos homenaje a Yekho Salazar, uno de los artistas más completos de nuestra isla de azules. El hombre de búsquedas, de sueños, marcado con el estigma de muy pocos, envuelto en el oráculo y la atmósfera de un verdadero artista. Hasta la próxima… les dejo con los versos de Ángel Félix Gómez “Un año transcurrió sin que dejara/de enviarme de su amor la mensajera”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *