Dr. Rafael Antonio Lunar Leandro
Cronista UDO-NE
raflunar@gmail.com

Dentro de la evolución geohistórica porlamarense, se evidencia un crecimiento poblacional sostenido que nació por el mar, desde el mar y que desarrolló una vocación marinera desde, sin lugar a dudas, la época prehispánica con los asentamientos indígenas, hasta los primeros intentos poblacionales en los albores de la conquista y colonización hispana, al momento en que surge su proto fundación con el sitio nombrado San Pedro Mártir, para luego llamarse Puebla de la Mar, en que inicia su expansión sostenida con la Villa del Espíritu Santo en el siglo XVI.
Posteriormente sufre las consecuencias no solo de los ataques de los piratas y corsarios en estos primeros momentos de su historia como centro poblado. En el siglo XIX, durante la Guerra de Independencia, Morillo, “el pacificador”, la arrasa el 25 julio de 1817 en su avance a Pampatar. Para mediados de esa centuria, ya su repoblamiento es un hecho, siempre ligado a su vocación marinera y comercial.
Es así que en el croquis de Porlamar, publicado por los hermanos Rosario (Periódico El Sol, de la Tipografía “EL SOL”, Porlamar calle Mariño entre Zamora y Maneiro, a fines del siglo XIX), se aprecia, dentro de los parámetros heredados de la época colonial, su distribución en “damero”, y a su vez aparece como un todo organizado cuyos límites están comprendidos por el este con la calle Fajardo, por el oeste la calle “El Límite” (actual calle Meneses”), por el norte la calle “Igualdad” y por el sur con calles “La Marina” y “El Mérito”, haciendo el límite del borde marino.
Resulta significativo mencionar que sus calles a la usanza de la época, ostentaban además, para la fácil ubicación, esquinas con nombre propio, por ejemplo: en el cruce de las calles San Nicolás y Arismendi, esquina de “Piar”; en el cruce de las calles de La Marina con Guevara, esquina “El Cuadrante” (actual cruce del bulevar Guevara, antigua calle Guevara, y calle La Marina); en el cruce de las calles Velásquez y Mariño, esquina de “La Botica”; y en el cruce de Gómez y Maneiro, “El Comercio”.
Al norte, la plaza San Nicolás (actual plaza Bolívar) frente a la iglesia. En la calle Libertad con Velásquez resalta el cementerio más antiguo de esta urbe, que fue inaugurado en los años 40 del siglo XIX, y que luego le dio paso al que se ubicó en la calle Meneses, entre Igualdad y Velásquez, que actualmente ocupa el nuevo Terminal de Pasajeros, quedando en la actualidad el llamado “cementerio nuevo” ubicado en las calles Luis Castro, entre calle Marcano y Velásquez.
De sus sectores, es necesario nombrar, estudiar e historiar muy particularmente, los que fueron surgiendo con el correr de los años, desde su nacimiento hasta finales del siglo XIX y durante transcurso del siglo XX, y así describir la manera en que el crecimiento de su primigenio cuadrilátero fue dibujando su espacio al expandirse con el nacimiento de nuevos barrios, sitios emblemáticos y característicos lugares como: Bellavista, Guaraguao, el Brasil, Maíz Tibio, Genovés, la urbanización Táchira, Llano Adentro, Colindante, Pueblo Nuevo, El Poblado, Palguarime, La Cruz Grande, Achípano, Perro Seco, La Guajira, Punda, La Cruz de la Misión, Los Cocos, Ciudad Cartón y Cerro Colorao.
Es de mencionar como lugar significativo, Conejeros, que ya para el siglo XVIII, tenía existencia propia como sitio poblado al ser mencionado en el censo de 1757 hecho por el gobernador Alonso del Río y Castro.
Es evidente la expansión urbana alcanzada por Porlamar, y de este crecimiento, se podría decir que ha existido la preocupación porque esta ciudad consolidara su evolución.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *