Manuel Avila

La inhabilitación absurda de María Corina Machada es la jugada más torpe del Gobierno Nacional en los últimos 25 años de revolución. Eso es consecuencia de que perdieron la calle y sobre todo la conexión con la gente. Ese es el resultado de no realizar las políticas acertadas para mantener aquella emoción que Chávez logró sembrar en el pueblo venezolano desde los tiempos de la intentona golpista fracasada que lo llevó tras las rejas en Yare y lo catapultó como el nuevo líder de Venezuela. Todos esos acontecimientos con “El por ahora” que lanzó Chávez una vez fracasado el intento de golpe de estado lo catapultó como la nueva versión militar de Venezuela para llevar los destinos de la República.
Una vez desaparecido Chávez de la faz de la tierra insurge el Presidente Maduro como la opción revolucionaria para mantener viva la llama de la revolución en el país y con medidas populistas ha estado en el poder haciendo jugadas para preservar el poder de la revolución. No ha sido fácil porque se agotaron los recursos del estado y se vino la quiebra nacional con jugadas políticas aberrantes y ventajismo electoral que han mantenido a duras penas el poder nacional, pero sin respuestas a la pobreza nacional que con el socialismo del siglo XXI floreció en todo el país.
Venezuela se perdió en el mundo de una crisis económica monumental que volvió trizas el bolívar como moneda para dar paso a la dolarización de la economía nacional y la mega devaluación que nos dejó sin moneda nacional. Todo se fue consumiendo a fuego lento hasta quedarnos en la pobreza suprema que hizo perder la fe a los seguidores del proceso hasta el punto de ser los mismos chavistas de ayer los más osados opositores al régimen. Eso llevó al gobierno a extremar medidas y a utilizar sus mecanismos judiciales para condenar a inocentes como magnicidas y a utilizar los cuerpos policiales como los instrumentos para someter a quienes osen levantar su voz de protesta. Por otro lado los órganos de justicia perdieron el equilibrio y se convirtieron en instrumentos del régimen para amedrentar, someter y condenar a diestra y siniestra a quienes osen levantar su voz contra el régimen.
Los medios de comunicación fueron vueltos trizas con periódicos cerrados y emisoras cerradas por utilizar la palabra como armas para desequilibrar al gobierno y a los periodistas los apresaron, los amedrentaron y los llevaron tras las rejas por usar la palabra como instrumento de luchas políticas. No acepta el régimen la crítica porque el socialismo condenó a Venezuela a ser la cenicienta del Continente en una jugada política que transformó a unos de los países más ricos en reservas minerales en una nación de pobres. No se explica el mundo como `Venezuela en manos de los chavistas perdió su ruta de desarrollo para convertirse en un territorio de la pobreza mundial.
La quiebra de la educación condenada a las misiones como instrumento de cambios sumergió a los venezolanos en mentiras cosméticas que hicieron perder el rumbo a una población que vio morir su aparato educativo al condenar las universidades a cierres inminentes por falta de presupuesto y todo el aparato educativo quedó condenado a la nada educacional. Con sueldos miserables pagados por la ONAPRE se creó un mausoleo de la muerte de la educación nacional porque los docentes abandonaron las aulas y prefirieron convertirse en emprendedores, taxistas, obreros de la construcción o dedicarse a cualquier oficio que le permitiera percibir más dinero que la miseria concedida por la Onapre. Ese organismo perverso creado por el Gobierno Nacional ha sido la peor tragedia para los trabajadores venezolanos en toda su historia. De esa forma mataron el futuro del país que sin educación fue dirigida a convertirse en una sociedad de ignorantes. Nada quedó de las misiones y solo ignorancia para sustentar el poder del gobierno fue el producto final de esta tragedia nacional.
El control total del aparato jurídico venezolano hizo aparecer la judicialización de los partidos para dividir las principales organizaciones políticas para apoderarse de la mitad de los partidos políticos con alacranes vendidos al gobierno por cuatro bolívares para convertir en nada las principales organizaciones políticas del país. Con esa estocada volvieron trizas a AD, Copei, PJ y VP, pues los alacranes en negocios fraudulentos con el gobierno empezaron a dinamitar las fuerzas democráticas para potenciar la muerte de los partidos que han sobrevivido con simulaciones cosméticas que los hacen creer que existen.
En ese mar de improvisaciones y alocadas jugadas políticas tenemos hoy día disfrazados que solo obedecen al clarín del gobierno nacional y simulan existir con ideas democráticas de la mentira.
Los affaires de corrupción y las jugadas aberrantes del régimen que nada hizo por devolverle su prosperidad económica a los venezolanos fue abriendo trochas para llegar a destinos inciertos en contiendas políticas que terminaron fortaleciendo al régimen. Pero cuando todo se creía perdido en medio de una sociedad destruida apareció una lideresa que salió del seno de la misma oposición venezolana para quitarle el báculo de conexión con el pueblo al chavismo y dejar de lado aquella emoción ciclónica que trajo Chávez en su mochila militar para hipnotizar a un pueblo que lo convirtió en una especie de semi dios. Y eso fue verdad porque hasta altares le fabricaron en las casas de los venezolanos para dar gracias por los cambios radicales que se anunciaron para el país.
Por todas esas aberraciones en la gestión pública apareció de las sombras del terremoto político nacional María Corina Machado como la representación de la salvación nacional y le fue quitando de a poquito el liderazgo a la revolución hasta el punto que hoy las encuestas la dan como virtual Presidenta al dar una felpa en las encuestas al candidato del oficialismo con cifras escandalosas de 70-8. Eso indica que la revolución perdió la conexión con la gente y solo quedó condenada a utilizar los dictámenes del TSJ para inhabilitar a una candidata con sus derechos políticos intactos y con las condiciones para medirse electoralmente en el tú a tú con el líder del proceso.
Pero el miedo es libre y hoy el país y la comunidad internacional saben que la única forma que tiene el régimen de sobrevivir ante la perdida de popularidad es inhabilitando a la candidata que legítimamente fue electa por el pueblo venezolano como la candidata de la unidad nacional para poner fin al cuarto de siglo de fracasos de una revolución que se volvió polvo cósmico.
Eso es lo que hay en una sociedad que pide cambios a cualquier costo y que decidió la ruta electoral como fórmula para sacar al país del foso, pero se consiguió en el camino con una legión de políticos que se niegan a medirse en la arena política con la dueña del sentimiento nacional de libertad.

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