Pedro González Silva

La Astrología es una disciplina ancestral, y aunque muchos la ven todavía como una especie de superstición, lo cierto es que a lo largo de los siglos, se ha venido desarrollando y ha fortalecido sus bases conceptuales.

Por tanto, la Astrología tiene un pensum de estudio básico, basado en el conocimiento de los signos del zodíaco, los planetas, las casas astrológicas y los aspectos. Cada uno de estos temas tiene sus bases y sus fundamentos.

Los estudios parten de entender qué son los signos y cómo se clasifican; cuál es el efecto de los planetas de acuerdo a su ubicación en cada signo; las coordenadas que forman las llamadas “casas”, donde se estudian las circunstancias de cada individuo, y los aspectos, que se refieren a la forman cómo interactúan los planetas entre sí.

Se discute si la Astrología es una ciencia; lo que podemos decir es que se utiliza el método científico, la observación, la verificación de sucesos, las estadísticas. No es una ciencia exacta, pues el efecto de los planetas nunca es igual, aunque siempre guardan relación con las cualidades de cada astro.

La Astrología estudia el efecto de los astros sobre el ser humano, y a la vez, el ser humano tiene libre albedrío, por tanto, el efecto que un planeta ejerce sobre una persona, estará condicionado a las cualidades y modo de pensar de dicha persona.

Por otra parte, la Astrología tiene un componente espiritual, en donde además de los hechos de la vida cotidiana, el comportamiento psicológico o tendencias personales, también están dentro del campo de estudio de esta disciplina, temas como el destino, el karma, la misión de vida…

Y es que, a la vez de ser una ciencia, la Astrología es también una ciencia oculta; se entiende por ciencia oculta, aquella donde podemos explicar y verificar sus efectos, pero a la vez podemos hacer teorías sobre las causas de esos efectos, aunque no se conozcan realmente dichas causas.

Es decir, sabemos, por ejemplo, que un signo zodiacal contiene en potencia, determinadas cualidades, pero no sabemos a ciencia cierta, el por qué posee dichas cualidades. Podemos intuir la sincronía que hay en el inconsciente colectivo con ciertos arquetipos mitológicos, cuyos nombres han sido asignados a determinados signos y planetas; en efecto, podemos verificar que esa sincronía se cumple, ese es el efecto, mas, la causa sigue estando oculta.

Aunque haya divergencias en cuanto a considerar a la Astrología como profesión u oficio, así como sobre si debe considerarse a la misma como una ciencia, una disciplina o cultura, lo cierto es que su estudio (si uno quiere adentrarse en ella seriamente) requiere de rigurosidad académica; el estudio de la Astrología es mucho más que un “hobby”; al igual que en otras profesiones, es necesario el estudio metódico, la investigación, la actualización y la práctica constante.

Asimismo, el ejercicio de la Astrología requiere de un sentido ético; ella puede indicarte las potencialidades que posees y que con tu libre albedrío puedes desarrollar; la ciencia de los astros relaciona nuestro funcionamiento biológico y psicológico, con el funcionamiento global del   universo, y nos hace entender que formamos parte de un todo, y que, si nos armonizamos con ese todo, podremos lograr nuestros objetivos con menos esfuerzo y mayor naturalidad.

En el libro de Nicholas Devore, “Enciclopedia astrológica”, se recogen opiniones de diversas personalidades históricas, sobre la Astrología. Quizás una de las opiniones más llamativas es  la que hace Hipócrates, el padre de la medicina: “Un médico sin conocimiento de astrología no tiene    derecho a llamarse médico”. Shakespeare, decía al respecto: “Las estrellas, en lo alto, gobiernan nuestras circunstancias”. Santo Tomás de Aquino, señaló: “Los cuerpos celestes son causa de todo cuanto tiene lugar en el mundo sublunar”.

Esta anécdota que a continuación transcribimos, puede perfectamente aplicarse a quienes      cuestionan hoy día a la Astrología: Cuando a Isaac Newton al ingresar en la Universidad de     Cambridge, se le preguntó qué deseaba estudiar, contestó: “Matemáticas, porque deseo estudiar astrología judiciaria”. Años después, cuando un personaje de apellido Halley, le reprochaba su creencia en la validez de los principios astrológicos, Newton replicó: “Es evidente que usted no estudió Astrología, yo sí”.

Dice el mismo Nicholas Devore, presidente de la Astrologic Research Society, que  “a pesar de  quienes la vituperan, la ciencia astrológica sobrevivió a través de los siglos y constantemente gana nuevas legiones de adherentes, en gran medida porque “funciona”. La Astrología no necesita hacer “proselitismo”. Con dignidad y compasión permite que quienes la vituperan la descubran  por sí mismos o sigan ignorantes en cuanto a su valor para ellos. Mientras tanto, la Astrología despierta vasto interés y logra adherentes porque proporciona a la psicología el factor que falta, porque explica muchos misterios que desconciertan a los científicos”.

Por su parte, el reconocido astrólogo Dane Rudhyar, al explicar su enfoque en torno al ejercicio profesional de la Astrología, señala que los astrólogos deben asumir esta disciplina en función de ser consultores, orientadores, como una forma de educación para hacer que el consultante aprenda a ser objetivo con respecto a su vida, y tome conciencia de los ritmos básicos de su existencia como persona.

Al iniciar estudios de Astrología, lo primero que conocemos son los 12 signos del zodíaco. Es interesante conocer bien cada signo; antes de estudiar Astrología pensamos que «nuestro signo» solar, representa toda nuestra personalidad, cuando en realidad todos tenemos a los 12 signos en nuestra carta astral, cada quien en una proporción diferente.

Los signos son personalidades ideales que están en determinadas zonas cósmicas, campos de energía, en estado potencial, y que son despertados con la presencia de los planetas. Como todos tenemos a los 12 signos en diversas proporciones, es muy interesante conocer a fondo las características de cada signo, y ver con qué actitud de cada uno de ellos me identifico.

Antes de iniciar mis estudios de Astrología, mi primer libro sobre este tema fue la maravillosa obra de la astróloga Linda Goodman: «Los signos del zodíaco y su carácter», escrito en un lenguaje muy claro, divertido y muy profundo y aleccionador a la vez. Recomiendo este libro para aquellos aficionados que quieren profundizar en el tema astrológico, y para quienes van a iniciar estudios de Astrología, e incluso para astrólogos que desean empaparse aún más de las cualidades de cada signo.

Si deseas adquirir esta obra, ya sea en digital o en físico, puedes hacer click en el sigjuiente enlace:

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