Manuel Avila

El Conversatorio sobre la trascendencia de Jóvito Villalba en la historia democrática venezolana realizado en el Museo ·Nueva Cádiz” de La Asunción fue un escenario de la confrontación de ideas. El ponente Sigfrido Lanz, un abogado e historiador guayanés que ha estudiado a profundidad la trayectoria de Jóvito Villalba se fue por la calle del medio al sostener que el líder margariteño fue un civilista a toda
prueba que desde el republicanismo combatió las dictaduras que ocuparon a Venezuela en el tiempo que le tocó vivir.
Desde Cipriano Castro hasta Juan Vicente Gómez, Delgado Chalbaud y hasta Marcos Pérez Jiménez fueron confrontados por el líder
margariteño que nunca comulgó con la tiranía y las montoneras. Por eso Villalba fue enviado cuatro veces al exilio por alzar su voz en cada
oportunidad que los dictadores violentaron el estado de derecho. Por eso siguió el ejemplo de su abuelo Felipe Villalba ese nativo de
Pampatar que luchó contra Morillo en la Batalla de Matasiete y que cuando vio las naves de la Marina de Guerra en Pampatar cuando le
intentaron dar el golpe reformista a José María Vargas se lanzó al agua para controlar el mando que Mariño tenía. Ya los tirano sabían de
lo peligroso de su verbo encendido y eso lo probó en su memorable en el Panteón Nacional en la conmemoración del Día del
Estudiante en 1928 cuando movió las fibras venezolanas con su discurso que hizo tambalear el régimen de Juan Vicente Gómez que
ordeno su encarcelamiento el 13 de febrero de 1928 en la Cárcel de El Cuño y esa pieza discursiva fue considerada como el primer grito de
guerra de los estudiantes contra la dictadura. Después el 7 de abril de 1928 participa en el Cuartelazo contra Gómez y en 1930 fue
encarcelado en Puerto Cabello y lo tuvo la dictadura 6 años con grillos en los pies. En 1935 Jóvito regresa a Venezuela y se incorpora a los
estudios de derecho en la UCV y es elegido Presidente de la Federación de Estudiantes y en 1936 junto al Rector Francisco
Antonio Risquez se enfrenta al gomecismo con todas sus fuerzas. En 1937 Jóvito gana la diputación por Nueva Esparta y es desconocido
por el régimen y fue detenido y mandado a la cárcel El Obispo y al exilio. El 11de diciembre de 1946 la Junta de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt lo acusa de participar en el alzamiento cívico militar y por eso es detenido junto a otros dirigentes de URD y lo dejan
libre en enero de 1947. Un mes después gana la Secretaría Nacional de URD en una Convención General y a partir de ese momento inicia
sus luchas en defensa de la democracia y la libertad. En las elecciones de la Asamblea Constituyente URD gana arrolladoramente
y ese triunfo fue desconocido por Marcos Pérez Jiménez y la dirigencia de URD es desterrada a Panamá. Regresa de su cuarto
exilio en 1958 y es el 31 de octubre de ese año cuando firma con Caldera y Rómulo Betancourt el Pacto de Punto Fijo. Jóvito fue
candidato presidencial en 1963 y 1963 y senador y diputado. No podrá decir ningún ignorante que Jóvito Villalba después de ser
maltratado, desterrado, encarcelado y robado en los procesos electorales por los dictadores y tiranos podría estar cerca del
estamento militar. Jóvito terminó odiando a los tiranos a quien combatió en todos los terrenos por el daño que le hicieron a la
Venezuela de sus amores. Por esa razón no se entiende como Leopoldo Espinoza Prieto en el Conversatorio realizado en el Museo
Nueva Cádiz pretendió justificar al militarismo y a los gobiernos cívico militares que tanto daño le hicieron a nuestro país. Se entiende su
pasión por la revolución y eso se le respeta, pero esa posición errada de pretender vincular a Jóvito con los militares es una pifia que la
historia no le perdonará, pues Jóvito Villalba fue el rival más fuerte que con su verbo caliente le dijo sus verdades a Castro, Gómez, Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez. Jóvito marcó distancia con esos
tiranos y nunca le dio tregua por lo que la salida era mandarlos al exilio junto a sus partidarios. Con cárcel y exilio los gobiernos dictatoriales mantuvieron alejado al Tribuno de América que nunca se entregó hasta ver a su patria libre.
Y el pelón mayor de Leopoldo Espinoza fue señalar que el Gobernador Morel Rodríguez no hizo nada por dignificar a JóvitoVillalba. Esa patraña discursiva se cae por su propio peso porque fue Morel quien en 1986 solicitó ante la Asamblea Legislativa la mención
de Hijo Pre claro de Margarita para Jóvito Villalba, y se fue a Caracas a conversar con el líder de URD para convencerlo que aceptara el
nombre de una Avenida de Margarita. Por otra parte fue en la Presidencia del CLEBNE cuando fue Presidente Morel Rodríguez
Rojas editó los discursos de Jóvito en CD y en Pampatar donde está su residencia se hacen esfuerzos para adecentar la fachada y en la
Plaza de Pampatar está un busto del líder urredista. Y hay un busto que ordenó el Gobernador en su sexto gobierno que se está
terminando en una fundición en Caracas para a su colocación en un espacio donde decida el Gobernador.
Se debe resaltar que la única Cámara Municipal que creó la Orden “Jóvito Villalba” es la de Maneiro, una condecoración que no existe en
ninguna parte del mundo. Esa deuda moral con Jóvito Villalba corresponde a todos los venezolanos que sabemos del valor de éste
defensor de la democracia y la libertad. Por eso amigo Leopoldo Usted está equivocado porque cuando ocupó espacios de poder en Nueva
Esparta como Secretario General de Gobierno con Alexis Navarro, como Alcalde de Arismendi, como parte de la élite política que
acompañó a Mata Figueroa, como Director de Cultura de Arismendi y como Presidente de IASBTIENE nada hizo para cubrir de gloria sus
gestiones para hacer siquiera un Conversatorio sobre Jóvito Villalba. Qué fácil es usar la palabra de manera torpe para reclamar lo que
Usted no hizo para elevar la imagen del líder político más relevante de Venezuela.

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