Premio cultural poeta del mar “Francisco larez Granado”

Mirimarit Parada

VENUS LEDEZMA… tres hilo en el espacio vital dela memoria

Preámbulo: En palabras de su autora, «es una obra que oscila entre el pasado y el presente, invocando tres generaciones: mi abuela, mi madre y mis hijas. Espacios y momentos vitales que se hilan en ese ir y venir memorioso, y que se ponen en diálogo poético, se tejen, se comunican, se mueven en un tiempo y en el otro, como principio y fin en un eterno retorno a los alumbramientos, a aquello que solo en poesía encuentra una forma, un modo de nombrar lo innombrable.

VENUS LEDEZMA AZUAJE (Carabobo, 1970). Comunicadora social, magister en Literatura, escritora, poeta y teatrista. Ha recibido varios premios y reconocimientos honoríficos literarios nacionales, entre ellos, la III Bienal Nacional de Literatura Lydda Franco Farías (2022), el Concurso de Ensayos sobre Teatro (2018) y la 1 Bienal Nacional de Literatura Rafael Zárraga (2011). Entre sus publicaciones, se destacan las ediciones digitales de sus poemarios: De pequeñas caídas (2021) y Paso de aves (2018), ambos publicados por la Editorial Urgente. Es fundadora del espacio alternativo de arte y cultura «La Orilla Cultural>», en la ciudad de Maracaibo, donde reside actualmente.

Me hizo bien
Mirar por la ventana
Encontrarme con que
El monte
Se había venido
Conmigo
Pero el verdor
Se detenía
Afuera
Mientras yo
Corría por dentro
Éramos sin patio
El verdor y yo

Mi mamá

Cree

Mal hecho

Dejarme

En el árbol de guayaba

 Y no

a las puertas

De la iglesia

Ella

Duda

De cuál madera

Da

El fruto divino

Yo

 La saco

Al patio

A ver

Por sus ojos

Lo sagrado.

Mi madre

dice que hace más de dos mil años

una estrella

iluminó durante días el cielo

Ana María Oviedo Palomares

Belén (fragmento)

                                                                                                                                                                                                           

Me doy

a la idea

de la partida

Me salva

del olvido

tanto insomnio

sus nombres

en el aire

esta casa

columpio de sus cuerpos

La distancia

es apenas

la puerta

al cerrarse

Se van y se quedan

en ese sonido.

Contemplo

lo que fue

espuma

lo que fue mar

Allá

la clara imagen de las ninfas

En mis manos

reflejo distorsionado

en una burbuja.

Ningún claro

Asoma

ningún hilo

En vez

gano aturdimiento

Si tan sólo

pudiera desasir

mi cuerpo

en la hoja

Entonces

ni una palabra

buscará.

Ver

a la distancia

es inútil

Se piensa

en la ceguera

Todo tan claro

en lo brumoso

en el sudor

que sabré presentir

Pero no se llega

a tiempo

Sólo

me Siento

Me da

por escribir.

El espanto

no es soplo

tras la oreja

Es

la clarividencia de

la alta noche

el sopor

que no mitiga el

frío

ni apacigua la

crecida del agua

El espanto

es el hambre

que aún duerme

La llegada

del implacable suceder

que la deja lívida

pensando en que

no tendrá

ni un trapito decente

                                                                                                                                                   

 

 

 

 

 

 

 

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