Cheito Rodríguez Suniaga.

La casa de Egidio Obando y Juliana Suniaga siempre fue una de las más concurrida del barrio El Mamey. Primero por la venta de cochino, los cuales eran criados en el patio de la misma vivienda y luego por las deliciosas empanadas producto del exquisito sazón de Juliana, después heredado por Omelia.
En el tiempo de la venta de cochino, sacrificados por Jesús Obando, matarife de gratos recuerdos y alta estima dentro de la comunidad mameyera, el ambiente era bastante bullicioso, pero ameno y de mucha camaradería: al frente de la casa, la mesa para despostar el puerco; detrás las piezas del animal agarrada por unos ganchos y guindadas a un travesaño de madera; a un lado el destartalado peso y al otro, más alejado de la mesa, las tres piedras del fogón, donde en panas renegrias y algo machacadas, se hervía el agua para raspar el cochino y sancochar la asadura y las morcillas. De igual manera, el enorme caldero en el cual se cocinaban los muy solicitados chicharrones.
Sucedió que un día de faena, ya casi vendida la carne, se estaban haciendo los chicharrones y estando Melchor Figueroa dando que dando paleta, para que no se quemaran y quedaran crujientes, se apareció Chamaco jumo y fastidiando a todos los presentes. Melchor, tío de Chamaco, no aguantó más las impertinencias y groserías de su sobrino y le metió la paleta de menear los chicharrones por la cabeza. Se armó el alboroto y al ver la sangre corriendo por la frente de Chamaco, alguien llamó a la policía. Y, llegó » La Wilson» con dos agentes policiales y preguntaron por el problema, pero nadie quería hablar para no meterse en vaina, hasta que Camucha Villarroel, no resistió la tentación de hablar y expresó: – mira señores agentes, aquí no pasó mayor cosa, eso es un problema familiar, donde el tío reprendió a su sobrino y le produjo una HERIDA CONTUSA, pero ya la situación está tranquila-. La policía se marchó; y es entonces cuando Jesús Obando, se le acerca a Camucha y encarandola le dice: – esas son las vainas que no me gustan de ti Camucha, por eso fue que te dejo Erasmo Obando, por frasquitera y metía, dónde coño está la tusa? si todo el mundo aquí vio que fue con la paleta de menear los chicharrones que Melchor le metió el vergajazo a Chamaco por la cabeza y no con ninguna tusa, embustera e’ mierda -.

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