Manuel Avila

El Pueblo de la Mar, san Pedro Mártir o Valle del Espíritu Santo fue bautizado Porlamar que dicen fue fundada por Marcelo Villalobos en 1524, por Don Pedro de Villardiga en 1525 o por Francisco de Villacorta en 1764. Esas son las fechas con sus fundadores según los registros históricos que atribuyen su fundación a tres personalidades distintas lo que habla con claridad de la dispersión de nuestra historia y de las imprecisiones historicistas.

Ese Pueblo de la Mar que tuvo como primer poblado de Margarita a Guaraguao en Bella Vista que se dice es uno de los pueblos más antiguos de Venezuela y que está ubicado entre La Puntilla y El Morro
.A Porlamar que la azotó el Tirano Aguirre por allá por el 22 de julio de 1561 cuando arrasó con Paraguachí y trasladó al Pueblo de la Mar donde hizo destrozos importantes.

Para 1817 vino Morillo a Margarita y pasó por Porlamar después que lo derrotaron en Matasiete y en Juan Griego y destrozó el Pueblo de la Mar hasta convertirlo en cenizas y dejo a San Nicolás de Bari con un disparo de fusil que le quitó un barco y le abrió un hueco enorme en su cabeza.

A Porlamar la cayó la maldición de Morillo y el Tirano Aguirre porque no ha levantado cabeza una Ciudad que fue considerada la tercera en materia de recaudación en todo el país. Sin dudas esa Porlamar que duele ha debido aprovechar las bondades de sus playas, sus sitios históricos y culturales. Por supuesto la belleza arquitectónica de su casco central. De esa misma manera cuando la explosión de la Zona Franca y el Puerto Libre salió a flote la propuesta del Puerto de la Mar, un muelle de Cruceros Internacional que representaba el estallido comercial de la Ciudad Marinera y fue cuando apareció Chávez con la bendita Universidad Bolivariana en esas instalaciones y acudió a los pescadores vendidos al régimen para inventar la tesis que matarían los caladeros de sardinas por el sonido de las turbinas de los buques turísticos. De esa manera mataron el sueño de Folco Richio y los empresarios porlamarenses al cerrar esa propuesta del desarrollo y al final la UBV en esas instalaciones fue un fracaso que no levantó cabeza porque el Gobierno Nacional no invirtió para hacer una verdadera universidad.

No valió nada los esfuerzos del Gobernador Virgilio Avila Vivas al impulsar los Boulevares Guevara y Gómez que se conectaron con el Puerto de La Mar y el Paseo Guaraguao, pues se vino abajo el Puerto Libre y Porlamar se convirtió en una Ciudad Fantasma con santamarías bajas, negocios gastronómicos cerrados, hoteles en quiebra y más nunca volvió Porlamar a tener la fortaleza comercial de otros tiempos.

La industria comercial se volvió nada, el turismo perdió interés en Porlamar y apenas los vendedores de baratijas y uno que otro comerció sobrevive en la Ciudad Marinera arrinconada por los impuestos municipales y las presiones de los fiscales que someten a los comerciantes a la peor crisis de su historia.

Ahora cuando la vieja Porlamar camina arrastrando los pies por el peso de sus 488 años no se ve en el horizonte esperanzas de revitalizar la Ciudad de los techos rojos. Ni la sombra de futuro muestra esta ciudad añosa que ve morir sus fachadas y viejos caserones en medio de la inercia oficial que nada hace por recuperar el tiempo perdido.

Una Ciudad deshumanizada que no da paso a la modernidad y se ve a sus ciudadanos cabizbajos sin visión de futuro y recordando momentos de esplendor cuando las luces de neón de miles de negocios mostraban las calles pobladas de visitantes hasta altas horas de la noche.
Esa Porlamar que duele ve sus servicios públicos colapsados y los sueños que se tejieron con la nueva administración se quedaron en simples silbidos de fracaso de una embarcación hundida en el lodazal de la incompetencia gerencial.

Ya ni recuerdan el gobierno municipal de aquella figura desteñida que hablaba del “Porlamar de sus amores” y solo dejó ruinas que le cobran en el tiempo su obra del terror por el daño que le hizo a la Ciudad.
Ahora cuando quiere volver por las sobras que dejó en el caldero los porlamarenses no quieren volver a ver tanta tragedia que ronda como fantasmas por sus calles.

No se dedicaron los gerentes municipales a la academia y apenas una sola biblioteca “Efraín Subero sobrevive sin luz y sin agua en pleno centro de la ciudad en el Complejo “Fray Elías Sendra” como si a nadie le importara la formación académica de los porlamarenses, pues una gran ciudad sin sitios de formación es un antro de la ignorancia. Eso se le debe a burgomaestres que cultivan la pobreza mental y que como no tuvieron escuela, pues necesitan tener una ciudad de ignorantes para sembrar la miseria como instrumentos de la perversión política. Es que si ni siquiera hay un Infocentro donde los estudiantes pobres de Porlamar puedan consultar por vía internet los avances de la academia mundial, del enciclopedismo y de la cultura de otras sociedades, que le podemos pedir a gobiernos que solo apuestan a la burocracia y a más nada.

Esa Porlamar que duele se desteje su cabellera y ve caer mitos cosméticos de gobiernos atrapados en la deshumanización del hombre sometido a la angustia de vivir encerrados en una burbuja sin salida.

De verdad que entrar a Porlamar es perderse en una especie de mundo necrofílico donde la pobreza y la ignorancia se cruzan para dejar a los ciudadanos nadando en espacios donde la esperanza se murió en los brazos de los sepultureros de la nada.

“Tener la oportunidad de salvar una ciudad y no hacerlo por la incompetencia y la falta de creatividad es parte de la alocada carrera por saltar obstáculos y dibujar una realidad cosmética que muestra el talante y la falta de liderazgo de quienes carecen de las nociones elementales de la alta gerencia, pues no es igual vender en una pulpería que manejar la siquis de ciudadanos que jugaron a la esperanza y terminaron estafados por la negación de la inteligencia. Y es que la ignorancia se disfraza de seres humanos y deambula entre la miseria y la nada para dar un producto final salpicado de enanismo mental”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *