Dr. Rafael Antonio Lunar Leandro
Cronista UDONE
raflunar@gmail.com

Los cañones que se encuentran en el Campus de Guatamare de la Universidad de Oriente, Núcleo de Nueva Esparta, guardan en la herrumbre que los decora una pátina que el tiempo les ha conferido y que los hace ver como mudos testigos de los acontecimientos humanos en los cuales fueron instrumentos protagónicos de excepción, representando en un momento de nuestra historia una garantía para la defensa de los intereses coloniales de España contra piratas y corsarios.
Apuntando a esta función bélica, cuando se planteó en los venezolanos la necesidad de independencia, ellos se convirtieron en medios para reprimir ese ímpetu por la libertad desarrollado en nuestro pueblo devenido en forjador de la gran hazaña patriota, que hizo que estas mortíferas armas pasaran a ser de la república arrebatándoselas a los realistas con el valor que emerge de las almas concienciadas con la exigencia que el momento reclamaba: el ser libres del yugo español, lo que se logró con constancia y dedicación. De esta manera comenzó para estas armas un período en que callaron sus estruendos y así en silencio han llegado a nuestros días, pero evocando con su presencia viejos tiempos de lucha.
Andando el tiempo, estos cañones: un cañón de a 12 (actualmente en las adyacencias del auditórium de núcleo de Nueva Esparta) y un pedrero (actualmente colocado en los jardines de la escuela de hotelería y turismo), ahora desempeñando el papel de bienes de nuestro patrimonio histórico cultural tangible, generaron su propia historia, pues en su oportunidad fueron reclamados, a instancias de la petición hecha por el Decano Pablo Ramírez Villarroel (1983-1989), quién en su momento y reconociendo el alto valor contenido en estos bienes patrimoniales de la nación, se abocó, con la ayuda de las autoridades competentes a rescatarlos, pues estaban siendo ofertados en una tienda de objetos típicos, cual si fueran una artesanía más. Los mismos luego de estos hechos fueron trasladados a los espacios del parque de Guatamare.
Andando el tiempo, fueron localizados donde los habían dejado en este parque y estaban cubiertos por las hierbas y el monte, el hallazgo fue notificado por los profesores Manuel Camacho B. y Rafael Lunar L., quienes le informaron al Decano, que para ese entonces era el Profesor Orlando Fermín Pacheco (1989-1992), por intermedio de la adjunta al ciudadano decano, Profesora Ana Méndez, y de esta manera se les buscó sitio para colocarlos, lográndose para ellos un lugar en el Campus de nuestro núcleo, para que allí representaran, cual heraldos, un vivo recuerdo de nuestra historia patria como objetos valiosos de nuestra memoria cultural e histórica, generando a la vez un sentimiento identitario de la gesta independentista Insular.

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