Por Mitzy Capriles de Ledezma.

La esperanza es una fuerza que hace posible soñar despierto. Aun en medio de las más inmensas dificultades, cuando nos abrazamos a ese sentimiento somos capaces de imaginarnos un futuro promisorio y por eso nos disponemos a luchar con una pasión contagiosa que va envolviendo a muchos más en ese tránsito de frustraciones, desánimos y desvanecimientos a esa fe que tiene poderío para mover montañas.

Eso es lo que se está viviendo ahora en Venezuela, además de ser una onda que se expande por todo el mundo en donde nos encontramos los venezolanos con la mente activada, pensando en ese día del retorno a la patria de nuestros desvelos. Y la verdad es que el motor de ese movimiento alentador lo encabeza María Corina Machado, mujer valerosa que sabe que mientras se mantenga viva esa ilusión por un porvenir de prosperidad, no habrá obstáculo que detenga esa avalancha de gente indómita, abriéndose paso en esa ruta electoral que hemos tomado como la vía irrenunciable para lograr retomar la senda democrática en nuestro país.

Solo con la fuerza de la esperanza ha sido posible levantarnos de ese desgano que parecía adormecer el espíritu bravío de los ciudadanos que han protagonizado esta prolongada gesta, entre decepciones y éxitos que, lamentablemente han sido fugaces, pero que afortunadamente no han podido apagar ese ímpetu que sigue encendido alumbrando el camino de la sólida esperanza de triunfar definitivamente. Por eso ni el miedo, ni las decepciones, ni las manipulaciones o traiciones, han podido dar al traste con ese fervor que permanece acendrado en el alma de las familias venezolanas, a las que María Corina Machado ha podido llegarles con su palabra centrada en la posibilidad cierta de hacer viable lo que todos anhelamos: volver a vivir en paz, en unidad familiar en Venezuela.

Las manifestaciones que hemos seguido desde este exilio, ese rio crecido de un pueblo desbordado en las calles de los estados Yaracuy, Aragua y más recientemente en Portuguesa, son una demostración palmaria de que la ciudadanía no se rinde y que más bien, saca fuerzas de sus entrañas para prolongar su cruzada cívica en pos de elecciones libres teniendo como candidato presidencial de la unidad a Edmundo González Urrutia. María Corina está demostrando que de verdad está luchando por valores y principios, y que se expone, arriesgándolo todo, pensando solo Venezuela y su mejor destino. Ya no es por su candidatura presidencial, bien ganada en una elección en primarias, sino honrando su juramento de serle fiel a sus principios, confirmando con sus inconfundibles posiciones públicas, su coherencia, postura que tanto prestigio y confianza le ha granjeado entre los venezolanos.

Vamos a seguir esa ruta esperanzadora. Que nada nos detenga ni nos desvié de ese horizonte. El ejemplo lo está dando nítidamente María Corina Machado, que sin poder haber inscrito su nombre como opción presidencial, no se ha detenido, más bien ha redoblado sus esfuerzos para defender la candidatura de la persona que ha sido ungida como nuestro abanderado para las elecciones del próximo 28 de julio y ella, con una humildad que la enaltece, se presenta ante la muchedumbre que la vitorea mostrando un afiche con el nombre y rostro de Edmundo Gonzalez Urrutia. ¡Qué grande eres María Corina! Por eso eres la esperanza de todos!

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