Manuel Avila

Luego de 25 años de ir y venir con misiones educativas aleccionadoras e idiotizantes y de consignas políticas de todo tipo con vivas y banderas rojas para elevar la revolución hasta niveles siderales se dieron cuenta Juan Barreto, Maripili Hernández y Héctor Navarro que la revolución fue un fracaso. Pero reaccionaron muy tarde cuando ya María Corina Machado les había despertado el alma a los venezolanos en medio de tantas luchas por demostrar que le revolución fue solo un fiasco y solo eso.
Atrás quedaron los sueños de grandeza bolivariana en la venta de pollos y verduras en la Avenida Bolívar, las casitas y los carros bolivarianos, en el vergatario, las misiones idiotizantes que solo buscaron someter el cerebro de los ciudadanos hasta enanizarlos y tantas propuestas populistas que terminaron con el país vuelto tierra de nadie. Quisieron suplir las prestigiosas universidades nacionales por la UBV y por otras universidades fantasmas y solo lograron fabricar profesionales de cartón que con cuatro garuitas se doblaban como papel de periódicos y la educación la volvieron trizas al politizar a docentes que se prestaron para sembrar la ignorancia en nuestras escuelas. De esa forma con aquellas misiones que se hacían en las casas, conucos y a veces en las calles le sembraron a los venezolanos que íbamos a sser la primera potencia mundial libre de alfabetismo. Al final solo quedaron los huesos de miles de maestros que murieron gritando a favor de la revolución consignas de combate que solo sirvieron para arruinar la educación del país.
Y llegaron a creer que cambiarían el mundo con sus gritos y ensayando guerras ficticias con viejitos empuñando armas largas y simulando saltos de soldados jóvenes para defender a la patria. Hicieron de todo desde entregar casitas hechas por los mismos ciudadanos, entrega de teléfonos vergatarios que eran una burla a la tecnología de punta, carros chinos que la gente no quería en un principio y que luego se mataban por conseguirlos, computadoras portuguesas llamadas Canaimitas que le regalaban a los estudiantes de la escuelas públicas, bonos mensuales y tanto sarao social que hizo creer a los venezolanos que íbamos en la ruta correcta de la historia. Con todas esas propuestas sociales que hicieron empoderarse hasta a lo borrachitos de las plazas venezolanas creyeron que estaban haciendo historia de la buena.
Pero llegó el momento que se secó la ubre de PDVSA y el país entró en la peor crisis económica y social de la historia que hizo tropezar al régimen con sus propios fantasmas y darse cuenta que habían arado en el desierto. La gente se cansó de tantas calamidades al ver morir a sus familiares por falta de insumos médicos o por no encontrar la medicina a tiempo o por estar contaminados los quirófanos. La gente se cansó de la pesadilla roja y en vez de seguir pensando en Lorenzo Mendoza como el salvador del país fijó la mirada en una dama que pasando por encima de las conchupancias partidistas y del negocio tras bastidores, levantó su voz para llamar la tención de los venezolanos. Nadie le hizo caso cuando retó a Chávez en la Asamblea Nacional al decirle cuatro verdades en su propia cara con un coraje inusual en los políticos venezolanos. Así empezó a escalar posiciones en la sociedad venezolana cuando se metió hasta el cuello en las barriadas venezolanas como lo hizo Chávez y CAP en su momento.
Nadie apostaba nada por la mujer que recorrió el país para vender la recuperación de Venezuela, para vender esperanzas en medio de polvaredas y monte y culebra, pero la gente que es quien importa al final para cambiar los gobiernos le compró el discurso radical que todavía cuestionan los políticos venezolanos porque según ellos no es posible una transición con tanta fuerza verbal y sin el negocio tras bastidores que es lo normal en la política venezolana. Obviaron que a Chávez le resultó decir que iba a quemar las cabezas de los adecos en un caldero y que iba a fusilar a los corruptos en los estadium de beisbol y de fútbol. A la gente se le olvidó que Chávez se vendió de la misma manera porque a los políticos que saben de todo les di parkinson y peste del olvido para no ver como se le cambiaba la cara a un país sin armas y sin balas.
Por so hoy cuando Juan Barreto, Maripili y Héctor Navarro hablan en nombre del chavismo originario la gente se abisma porque esos era la gente de Chávez y eso se logró después que los partidos fueron judicializados, que el CNE fue politizado, que el TSJ tomó las decisiones que le dio la gana y que la Asamblea Nacional se convirtió en una institución al servicio del régimen. Esa es la hazaña de la que hemos venido hablando porque es parte de un milagro que el chavismo originario no quiera al régimen y que la gente en general opine sin miedo en unas encuestas que le dan a la oposición el 80% en esa mediciones.
Ahora los partidos que forman parte de la PUD en su mayoría, los políticos del país y muchos ciudadanos sin cerebro se atreven a señalar que todavía no les gusta MCM porque es radical. Carajo y no termian de entender que es un modelo político que da resultados en estos parajes latinos donde decir la verdad y mostrar coraje siempre da resultados. Por eso extraña que avezados políticos venezolanos todavía estén girando en círculos en la idea que la tipa es radical y por eso no les gusta su candidatura. Pero su inhabilitación dio resultados porque Corina Yoris y ahora Edmundo González sus candidatos superan el 70% en las encuestas y no pierden con nadie una elección, pues es la figura de la mujer venezolana de coraje que se las jugó todas cuando el resto se miraba el ombligo.
Todavía hay gente tan idita que siguen prisioneros de planteamientos simples cuando lo más importante es que despertó un pueblo entero y lo más colosal e insólito se logró la tan soñada unidad nacional que ahora pone en jaque al gobierno y abre un camino de esperanza para un ciudadano que decidió cambiar de gobierno y lo hará el 28 de julio.
Sin dudas la gente no quiere aprender porque no logran entender todo el camino recorrido para llegar a tener mayoría en las encuestas y el sentimiento de un pueblo que sigue a la líder que los despertó del letargo revolucionario. La gente no es bruta, solo es torpe cuando intentan descalificar una propuesta nacional que brotó en tiempos cuando nadie daba medio por la maltratada Venezuela.

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