En el mes del Cronista Nacional.
Dr. Rafael Antonio Lunar Leandro
Cronista UDONE
raflunar@gmail.com

Según definición de la UNESCO, en la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales, realizada en México (26 de julio hasta el 6 de agosto de 1982), el Patrimonio Cultural de un pueblo…”comprende las obras de arte de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores, y sabios, así como las creaciones anónimas surgidas por el alma popular y el conjunto de valores que le dan sentido a la vida. Es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo: la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y archivos y bibliotecas.”
A esta interpretación que se le otorga al concepto de patrimonio, se la describe dentro de la visión de un conjunto de bienes que nos rodean, pero en función de ello se le debe otorgar un carácter que vaya más allá, pues esta definición se debe asociar al llamado Patrimonio ambiental según modelo propuesto por Lunar en 2006 y en el cual se puede apreciar que éste se subdivide en Patrimonio Natural y Patrimonio Cultural, teniéndose en cuenta que el patrimonio natural no está desvinculado del patrimonio cultural, pues ellos dos en conjunto conforman ese patrimonio ambiental y es por ello que en el momento de su aprovechamiento ambos se complementan al mismo tiempo que se produce la actividad turística; siendo así se debe ver al Patrimonio Natural dentro de la totalidad ecológica de los bienes presentes en la naturaleza. El otro elemento, a ser considerado es el Patrimonio Cultural, producto de la actuación y desarrollo del hombre en sociedad a través del tiempo, y en un espacio natural que él, humaniza y que está conformado por los bienes materiales, tangibles, y los bienes inmateriales, aquellos que conforman la consecuencia intangible de la inteligencia humana.
Los tangibles implican a aquellos que van desde la artesanía, los monumentos, las obras materiales del hombre, siendo así por ejemplo en la arquitectura civil las casas o edificaciones, vías y puentes de uso público y de uso privado, donde se puede incluir igualmente a las que son producto de la arquitectura vernácula, y toda edificación levantada en todas sus épocas; la arquitectura religiosa conformada por las iglesias, conventos, basílicas, capillas, catedrales, templos y edificaciones de uso religioso y la militar: fortines, fuertes, castillos y fortalezas en general, sitios históricos, etc. Es de aclarar que a estos bienes se le asocia un cúmulo de eventos relacionados con la historia y la tradición que definen la trascendencia de ellos, así como a los objetos y bienes que contengan.
Por otra parte, se encuentran los bienes inmateriales, los cuales engloban la parte espiritual intangible de una sociedad determinada, ejemplo de ello es el folclore, la herencia étnica, la historia y sus hechos, los relatos, los ritos, las tradiciones, festividades religiosas y manifestaciones de religiosidad, la etnogastronomía (gastronomía típica), y en ella la dulcería típica y las bebidas, también a de considerarse las vestimentas características de los pueblos, la herencia étnica, etc.
Ambos se interpretan en un plano sociológico, puesto que es el mismo pueblo quien los crea y en el se va a recrear y desarrollar el sentido de pertenencia hacia ese patrimonio como parte de un proceso identitario y continuo.
En el plano de la interpretación legal se enmarcan todos los bienes, en la legislación internacional, y en la legislación venezolana que ha creado marco normativo como es el caso de Ley de Protección del Patrimonio Cultural (1993), también una serie de normas, leyes, decretos, con el propósito de proteger el patrimonio no solo el edificado perteneciente a la sociedad, y sino también los bienes del plano espiritual. De igual manera para efectos de dar a conocer turísticamente el patrimonio ambiental está la interpretación didáctica de los mismos, proceso este que facilita el conocimiento de todos estos bienes en el momento de darlos a conocer a los visitantes, durante el proceso de guiatura en los mismos.
Así como existen las motivaciones de hacer turismo por la necesidad de satisfacer la curiosidad por conocer playas, montañas, y otros espacios naturales, se presenta también el interés por conocer no sólo esos aspectos, sino también una curiosidad por lo cultural e histórico que caracteriza ese lugar, pues el turista estará en contacto con la población local la cual es portadora de una cultura propia y es portadora de una historia propia.
Al respecto se puede decir que el turismo, como actividad, incorpora los elementos o bienes culturales para sí, y de esta manera los toma como parte de la oferta turística, es decir, incluyéndolos como recursos turísticos, dentro de la categoría atractivos, y formando parte de lo que se llama en la terminología turística: el patrimonio turístico.
De igual forma se plantea una relación directa entre el patrimonio cultural de los pueblos y el turismo a través de mecanismos que van estrechando los lazos de dependencia mutua y estableciendo vínculos entre conservación de la riqueza cultural e histórica de una región o país determinado, con una actividad que debe tender a que se ponga en valor esa herencia, pues los bienes culturales y en especial históricos pues son ideales para diversificar la oferta turística de una región, ampliando así, las rutas y circuitos turísticos, pues las actividades turísticas comprenden, por ejemplo: la visita a museos, la observación de monumentos y sitios históricos, conocimiento del folclor, los tesoros artísticos y manifestaciones culturales tales como la artesanía, la gastronomía y en general los valores étnicos propios de ese destino turístico determinado.

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