Manuel Avila

La narrativa de Ike Guerra se concentró en su libro “Desde la Faja” una recopilación realizada por el Cronista Nicanor Navarro y donde se condensa parta de sus trabajos inéditos. De éste narrador y poeta roblero se recogen muestras poéticas y narrativas en cuentos y crónicas donde la hipérbole como recurso literario marca su desandar por el mundo literario.
A Luís Enrique lo habían encuartelado entre las 4 paredes del aula de la Escuela “Víctor Cedeño” sin visualizar su creación literaria que llevaba en el alma y que por herencia eran procedentes de su padre Pedro José Guerra, un trovador que vivía cantando, silbando y componiendo versos de la cotidianidad roblera. Y es que no había un solo segundo de la vida que este compositor roblero no hiciera su trabajo creativo.
De Pedro José, el poeta Régulo Guerra Salcedo y del reconocido cantautor pilarense Jesús Avila brota la pluma de Ike Guerra que desde los espacios de la Faja donde tenía su Preescolar “Don Pedro y Doña Ana” dio rienda suelta a su capacidad narrativa y poética. Usó Ike como recurso la exageración que era parte de la herencia colectiva del pueblo roblero.

En la poesía dejó sus huellas con su poema a la familia donde resume en pocas palabras una radiografía de su entorno familiar.
“Mi mujer y mis hijos”
“Chelique;Torbellino
Anmaris; Risa
Joselito: Promesa
Iris: Enigma “.
En ese poema describe las características humanas de cada integrante de su familia y hace una radiografía perfecta del rumbo de su vida.

En la carta-cuento “Hasta Luego” ike resuma en página y media su despedida del mundo terrenal en una misiva dirigida a sus alumnos
“Si muchachos, me voy. O mejor dicho , nos vamos la maestra Iris y Yo. Es que… este corazón mío como que quiere dejarme a medio camino. Ahora precisamente que los tengo a ustedes que es como decir “que tengo al mismo Papá Dios agarrao por las barbas”.
En el cuento “Si el Maestro se fuera definitivamente” se presenta un diálogo entre los alumnos de su escuela donde la parte mágica en una especie de Literatura Infantil imaginan la partida del maestro Ike imagina el mundo celestial “Que el maestro fue a esconderse allá arribota, detrás de las nubes y que desde allí bajará a darle unos coscorronazos cada vez que se porte mal. Que el maestro se fue por un largo tiempo al país de los pajaritos a aprender muchas canciones. Que el maestro fue a que le construyeran una barquita con casco de cristal y velamen de nubes. Que el maestro fue a ver si entre angelitos y querubines hay algunos con sus mismos ojitos y su misma sonrisa”.
En la poesía “Uno se pregunta” Ike muestra su marcada crítica al funcionamiento del mundo.
“A qué he venido?
A clavar tachuelas en el cielo acaso?
A orinarse en el fondo de los mares?
Tal vez a dar dentelladas a la brisa? “

En su cuento “José Martínez y sus exageraciones” se muestra la hipérbole como recurso en la descripción de un pueblo maravilloso donde la magnificación de los acontecimientos y de las acciones de los personajes son parte de un estilo narrativo.
“Ahí tiene Tingo Brito su mano de pilón hecha estopas”

“ Carajo Don Pedro si esa pared le cae encima a ese hombre los chirretes de mierda van a parar a las torres de la Iglesia del Valle”

“Ay Dios eterno como no mandas una lluvia de morocotas y cuando estés recogiendo las morocotas caiga una lluvia de bolas de trapiche”.
En su cuento “Uno piensa y comenta” muestra Ike una crítica marcada al atraso de Nueva Esparta y lanza cohetes contra los gobernantes de la isla. Su crítica lacerante lo mostraron siempre como un inconforme que nunca estuvo de acuerdo con el juego político que por años ha sembrado de pobreza y miseria a los pueblos insulares.
“A Margarita se la llevó quien la trajo, si seños con todo y su Virgen del Valle se la llevó el diablo de mil rostros y mil leguas. El Diablo engendrará entrañas inocentes y hará parir”
“y hasta al Pocito de Damacia le llegó su turno. Lo mató un tractor de Materiales Mendoza. Lo mandó a matar la misma Damacia entes que el tiempo la matara a ella”.
En su “Carta a Régulo” el poeta Iker Guerra describe su lamento como una especie de elegía del dolor por la muerte de su madre.
“Se nos murió la vieja, Régulo. Maldita sea para siempre esa hora. La muerte que anda con uno se le fue detrás hasta la cocina y la sorprendió solita. Se cobró de una vez las tantas veces que la Vieja se le había escapado de las manos”
“Trece veces había luchado la Vieja con la muerte y trece veces habíala vencido, la última fue cuando naciste tú”.
En la crónica “Chu Avila” le hace Ike un reconocimiento a las exageraciones del “Guayacán Roblero” Chu Avila como enfermero, gallero y secretario de la prefectura.
“Cómo sigue Ruperto, Caramba yo lo único que le consigo es un caucho vacío y lo estoy llenando”.
“Chu le dijo la doctora atienda a la señora y dele su leche. Doctora todo bien, pero lamento decirle que el becro se mamó”
“Pragedes la sirve un pescado y Chu le pregunta y qué pescado es este. Y Pragedes le responde que es guatacare y Chu le reponde esto parece más bien guichere por lo engrinchao que está”.
En el relato “Honrar, honra”, el escritor Luís Enrique Guerra le rinde honores al maestro José Augusto De León por la labor cumplida en la formación de los robleros.
“Poseedor de una gran sensibilidad artística, unida a su vocación de maestro, se dedicó a la enseñanza , al cultivo de la poesía y la música”.
En el cuento “Ventura Carlita” da el escritor rienda suelta a ña exageración como recurso literario y eleva a los más altos niveles el engrandecimiento del personaje y sus acciones.
“Cuentan que una vez terminada una de esas faenas con azadón sirven el almuerzo y le ponen a Ventura el corocoro más grandes que se lo come en un santiamén y se paga del taparo a beber agua lo que le produce un eructo, a lo que grita Ventura “Párate corocoro del carajo”
Un día después de una faena de la construcción del Bar el Ponsigué aparece un muchacho vendiendo conservas y le dio la totuma con 25 conservas a Ventura Carlita y al rato sonó la totuma cuando la puso boca abajo y pidió una múcura de agua para beber”.
Con esa muestra del cantante, poeta, maestro y músico Luís Enrique Guerra se inmortaliza la trascendencia de un hombre que con sus fortalezas y virtudes y su mujer Iris Marín lograron consolidar una escuela para niños que sirvió de modelo a algunas escuelas privadas de la época y ahí se elevó el valor magisterial de un

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