En el mes del Cronista Nacional.
Dr. Rafael Antonio Lunar Leandro
Cronista UDONE
raflunar@gmail.com

Es evidente, por supuesto, el surgimiento de un turismo ligado al patrimonio cultural, tal como lo define Cárdenas-Tabares: El turismo cultural corresponde a aquella corriente de interés de visitantes que miran los museos, monumentos, obras de arte, y vestigios arqueológicos…de allí que se vea la importancia del turismo y que este puede contribuir a aportar elementos que conduzcan a la puesta en valor, protección y conservación sistemática de los bienes histórico-culturales, para así ampliar más, en los turistas, el conocimiento y esa imagen que se forman de la cultura de un pueblo determinado.
La puesta en valor, protección, restauración y conservación de estos “atractivos turísticos “ que son los bienes culturales e históricos es algo prioritario, pero se debe tener presente que el acervo cultural e histórico es identidad, la cual es orgullo y dignidad del pueblo, y de esta forma no se debe enajenarse de ella viéndola solamente como una forma de riqueza material negociable, y de la misma manera sentir que esta, la identidad, es lo que une al pueblo y lo consolida como cultura frente a las corrientes turísticas foráneas que quieren conocer a los pueblos tal como son, pues en lo que respecta al uso de los bienes culturales también se debe tener muy en cuenta que poseen valor para las generaciones presentes y futuras basado en los procesos identitarios a través de los cuales se consolida la cultura.
Aquí se debe manifestar el hecho que en la relación que se plantea entre el turismo con el patrimonio cultural e histórico se debe tomar en cuenta al momento de planificar la actividad, para que no se genere una idea errónea acerca del turismo, tal como lo plantea Cohen (1979) al observar que muchos de los primeros escritos sobre turismo han sido penetrados por una actitud claramente crítica (…) Esta crítica sobre el turismo no ha sido complementada por una crítica aguda de los efectos del supuesto deterioro que el turismo causa en la cultura, la sociedad y el medio ambiente de la comunidad receptora.
Naturalmente que el turismo en su planificación conforma un proceso sistemático y metodológico que considera todos los factores que intervienen en la actividad turística, caso contrario, sería nocivo no sólo para la economía, sino también para la sociedad y de allí se desvirtúa su cultura y el conocimiento de su historia.
Es obvio, por lo tanto que se debe dar a conocer el patrimonio cultural e histórico, considerándolo como parte de los atractivos y pensando siempre de una manera positiva que el turismo no está reñido con la cultura y la historia, pues al abordarlo científicamente en su oferta y en la formación de recursos humanos, este no se deterioraría, al contrario tendería a generar actitudes positivas en los prestadores de servicio y en los entes gubernamentales y en general en los turistas, así como en aquellas personas ligadas en cierto modo a la actividad turística y en la sociedad en general, con la idea de generar acciones que vayan en beneficio y puesta en valor de todo el conjunto de bienes Histórico-culturales de un destino y así tender a su aprovechamiento, particularmente para su puesta en valor como acervo de la nación y en particular en función de la actividad turística.
Conociendo lo que es en el patrimonio cultural, de la historia, manejando su conceptualización, los elementos que la integran, la legislación y el devenir a través del tiempo se internalizará aún más como herencia propia para incentivar el establecimiento de mecanismos que lleven a estudiarla en profundidad, revalorizarla, conservarla y darla a conocer a través de la educación.
Un papel importante de la comunidad receptora donde se produce el hecho turístico, es el de fortalecer la responsabilidad que tienen cada uno de sus miembros e instituciones en pro del racional aprovechamiento de los bienes patrimoniales, como herencia y a la vez para la actividad turística, actitud esta que debe estar presente en todos los sectores de esa colectividad, pues quien más que ella para preservar y conservar su patrimonio.
Tal conocimiento permite el estudio de esa comunidad por supuesto cuando toda ella internaliza esos bienes aun cuando no esté ligada directamente a la actividad turística, lo que ha llevado a que se plantee un modelo o definición de comunidad receptora, y por ello hemos propuesto un modelo (2006), para explicar la relación de la comunidad como totalidad concreta dentro de la actividad turística, y planteada para su estudio científico académico en tres segmentos: 1) aquella parte que en primer lugar está comprometida con esta actividad, luego 2) aquella que conoce de la importancia de la actividad pero no interviene ni se relaciona con ella y 3) aquella parte de la comunidad que es indiferente a la actividad en sí pero que es detentadora también del sentimiento de pertenencia de su patrimonio histórico-cultural.

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