Manuel Ávila

Un día me dijo un amigo cronista que lo cronistas no podían opinar, ni analizar la política, ni hacer historia de la política, ni mencionar a algún político y menos portar una bandera de la política. Le respondí y quién le dijo esto. Me respondió que solo sabía que no lo podía hacer y no pudo razonar más sobre el tema y decidimos no hablar más del tema.
Pero empecé a reflexionar sobre la materia y buscando razones por las cuales algunos cronistas han mantenido esa posición en el tiempo y creo que están equivocados muchos de los colegas cronistas porque a todos los he visto hacer política y disfrutar de la compañía de los políticos, estar en actos riendo y celebrando con los gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y con los actores políticos del momento.
A Nicanor lo vi cerca de la política, a Jesús Manuel Subero también lo vi muy cercano a los políticos y a la mayoría sin intención de mencionarlos los he visto ocupando posiciones políticas nombrados por los gobernantes de turno. No hay uno solo de los cronistas que no haya estado cerca de los políticos desde la vida pública hasta la vida universitaria.
Por eso lo que me dijo el amigo me pareció muy extraño porque el tema político forma parte de las llamadas crónicas políticas que los periodistas y cronistas han tocado en muchos de sus escritos, de sus ensayos e investigaciones de toda naturaleza.
Todos tienen su corazoncito porque de lo contrario no podrían vivir sino solitarios en un islote o alejados del mundanal ruido donde solo con los animales se puede vivir. Ahora que no porten franelas de partidos políticos, ni que griten consignas, ni que actúen como perifoneadores en un acto de masas, esa es otra cosa, pero la mayoría forma parte de algún sentimiento vinculado a ideologías.
La mayoría ha ocupado cargos públicos de cronistas en municipalidades ayer y alcaldías hoy, pero estuvieron cercanos a los burgomaestres de turno. Unos llegaron a ocupar curules de concejales, asesores de concejales y alcaldes y otros cercanos al Gobernador de turno, pero siempre han estado los cronistas vinculados a la política, si no pregúntenle al bachiller amigo Leopoldo Espinoza Prieto, que ha sido Secretario General de Gobierno, Gobernador Encargado, Alcalde y el ideólogo estrella del MVR y ahora del PSUV en Nueva Esparta y a Régulo Hernández, diputado, Cronista de Nueva Esparta y una de las piezas junto a Leopoldo y a César González como los hombres de confianza del Gobernador Mata Figueroa.
Casi todos los cronistas han estado vinculados activamente a la política regional o municipal, pero pretender quitarle a los cronistas su huella de la política y decir que los cronistas no tienen vinculación con el hecho político es una mentira capital porque a muchos he visto cercanos a políticas del gobierno y a ejercer funciones de gobierno y a otros que ahora están retirados de la política los vi con estos ojos con su franelas rojas e inspirados en la figura del Presidente Chávez. Lo que pasa es que es muy fácil lanzar la piedra y esconder la mano cuando se trata d ponerse el traje de historiadores unos o de copiar y pegar del estilo de otros. De esos hay expertos que lo saben hacer con mucho estilo para que la sociedad cosmética valore actuaciones que intelectuales que nada le aportan a una sociedad de la mentita.
Y que no diga nada El Covid porque las gacetas oficiales hablan de su participación activa en funciones de la planificación estadal firmando y actuando al lado del Gobernador anterior haciendo y deshaciendo en funciones del Estado.
Por otra parte que lance la primera piedra el Cronista de Municipio o Parroquia que no haya estado cerca del mandatario de turno compartiendo y disfrutando de las mieles del poder. Por eso esa afirmación de que los cronistas no deben participar en la política es falsa de toda falsedad porque los he visto participando en los festines políticos, como concejales, como activistas y con su corazoncito al lado del político que más le agrade. De manera que ese cuento de caminos de que los cronistas no participan en la actividad política es una farsa teatral de grandes connotaciones porque la mayoría de los cronistas que están del lado de la academia y de la Asociación de Cronistas han tenido una relancina participación en los acontecimientos políticos de Nueva Esparta.
Así respondo a la afirmación de mentira porque vi el King Kong copeyano pintado en la pared de la casa del Cronista de Nueva Esparta Nicanor Navarro cuando estuvo con Copei y escuché sus arengas cuando Prieto y Gonzalo Barrios se enfrentaron por la candidatura presidencial y vi a Jesús Manuel Subero con su amigo el Gobernador Morel Rodríguez compartiendo en actos políticos.
Y los cronistas obedecen a líneas de acción de cada municipio donde han estado ejerciendo sus funciones de centinelas de la historia, pues a veces vemos los arcabuces lanzados desde una acera contraria por insinuaciones de sus compañeros de sus compañeros de luchas porque aquí sabemos a qué hora el pájaro va al pozo o cuando los peces beben agua.
Queda resuelto la errada afirmación de que los políticos no hacen política, ni hablan de política y mucho menos comparten con los políticos porque4 cada cronista tiene su corazón y su ideología. Unos la exhiben y otros la esconden, pero no van a ver va Leopoldo echándole vivas a María Corina, pero si a Maduro y entonces porque yo que soy un defensor de la libertad no voy a apostar a le decisión mayoritaria del pueblo venezolano que este 28 de julio va dispuesta a poner fin a estos 25 años de tragedia nacional.
El cronista que quiera desayunar, almorzar y cenar con su silencio que lo haga, pero no podrán decirle a las nuevas generaciones que algo aportaron por la salvación de Venezuela. No nací con una designación de cronista y escribiré toda la vida lo que me dicte la conciencia, pero mi posición no será de esconder mi pensamiento porque de cobarde no tengo nada y menos de estar escondido tras las hojas para gritar libertad.
Es la hora del despertar político de Venezuela y me formé para escribir, para fijar posición y para asumir los retos que el tiempo me permitió en estos años confusos porque si no que le muestro a mis hijos, a mis nietos, a mi familia y a mis amigos, pues como dijo el poeta y cronista Pablo Neruda “Usted es libre para hacer sus elecciones, pero es prisionero de las consecuencias”.

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