@eneidavalerio

Las elecciones del venidero 28 de julio,muestran a simple vista una profunda desigualdad desde el punto de vista del equilibrio y respeto a las normas que rigen tales procesos en aras de la mínima convivencia política en los países donde se realizan. La discrecionalidad del régimen por una parte,la ha debilitado irremediablemente a cambio de robustecer a la oposición, que ha convertido el infortunio, en un llamado de atención con suficiente fuerza a instancias internacionales.
El gobierno, ha desestimado las críticas recibidas por su forma de manejar la campaña electoral demostrando el control férreo sobre todos los poderes sin lograr, resentir y menos resquebrajar la decisión de la población en la necesidad de cambio. Es el fundamento expresado para salir de la enorme piscina de dificultades devoradora de la institucionalidad y cuyo reto para revertirla, asoma recurrentemente en distintas entrevistas, el candidato Edmundo González.En este sentido, explica cuáles son las características que obligan tal determinación y que asumirá una vez ganados los comicios.
El gobierno, ha irrumpido en actos deplorables en contra de la oposición y especialmente de María Corina Machado, quien ha recibido serios desmanes en sus giras por el país y es objeto desconsiderado de la más feroz persecución por los principales personeros del gobierno.En estas circunstancias resulta incomprensible que no hayan entendido, que mientras mayor es la agresión, las respuestas que recibe en resultados en cuanto a intención de votos son devastadoras para su débil posición, sumándose a la oposición. Cada publicación de los estudios de investigación de opinión pública, lo confirma y se han determinado resultados interesantes.
Las altas cifras de aceptación para María Corina y González Urrutia, indican por otra parte que la complementariedad entre ambos ha funcionado a cabalidad. De un candidato desconocido para la mayoría de la población y gracias a sus condiciones efectivas en la comunicación y el endoso del liderazgo de María Corina Machado, resultaron ingredientes prósperos para avalar el éxito de la propuesta electoral de la oposición, que por primera vez después de 25 años de gobierno bolivariano, tiene ciertas posibilidades de triunfo. Desde ahora en lo que falta por recorrer, con dudas crecientes sobre la conducta del régimen, el momento luce muy diferente y compromete a cada venezolano en las urgencias de reconstrucción nacional.
El aislamiento internacional, la compleja madeja de casos de corrupción que cada dia relucen, consecuencias de otros ya detectados, la reiterada violación de los derechos humanos y la falta de estructura sólida para la gobernanza, agitan las aguas donde se asoman los densos sectores populares como los indicadores más relevantes en la necesidad de cambio. Y, todo, habla claramente de un nuevo amanecer.

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