Manuel Avila

La sociedad está de siquiatría me decía ayer un amigo y le dije que si es verdad porque la gente anda haciendo cosas locas que no caben en la mentalidad seres normales.
Tropecé con el loco cuerdo después de mucho tiempo. Me encaró y soltó dos o tres oraciones para recordar sus vivencias cuando hacía temblar al pueblo con sus jugadas comunicacionales impactantes. Pero esos tiempos pasaron y ya no es fácil perturbar a la gente con cuatro verbos o dos sustantivos.
El loco se metió en su bucle de la locura creyendo que Chávez todavía puede resucitar mediante una fórmula mágica para recuperar un país destruido por los 4 costados. Con el país vuelto cenizas ni el Ave Fénix puede salir de sus cenizas porque perdimos hasta la identidad en medio de una guerra contra nosotros mismos que condena a los guerreros que nos quedamos en el país a la nada.
Me decía el loco que lo de la gasolina, el gas, las bolsas clap, los servicios públicos es una jugada de los norteamericanos que están interesados en destruir el país. A nadie se le ocurre pensar eso, sino al loco que se enreda con sus propias ideas y apuesta al fanatismo enfermizo de creer que Chávez fue la gran adquisición que hizo la Venezuela de los dos mil. Por eso el loco justifica la hambruna del pueblo, la muerte de los venezolanos por la pandemia, la crisis de los hospitales y la locura revolucionaria de querer continuar en el poder cuando ya la patria no aguanta un año más de estos tipos en el poder.
Solo en una mente atrapada por la demencia se quiere continuar con un modelo atrasado y enanizante que ha buscado reducir el pensamiento de una sociedad para meterla en un bucle y va más lejos cuando dice que el bloqueo es el arma de los americanos para destruir al venezolano.
Me decía el loco que estábamos nadando en la prosperidad de una nación que jamás había recibido bonos tan fabulosos, entregas de bombonas de gas, colas de gasolina y de gasoil, telefonía colapsada, 60 días sin agua, interrupciones de luz cada día y una red hospitalaria corroída por la corrupción interna. Esas son verrugas que el loco y su pasión por la revolución mantiene revoloteando en su mente atormentada por la idea de que Chávez vuelve en cualquier momento del sitio donde fue a pasar unas vacaciones.
A loco todavía le impactan las personas que tienen el altar de Chávez porque considera que ese es el acierto más grande que ha tenido la sociedad venezolana. No le importa que la PDVSA de las evaluaciones de personal hay muerto porque lo importante es que el pueblo tenga acceso a las fuentes de riqueza y va más allá porque le da valor a que la gasolina llegue de otras naciones, que el gas es un producto infinitamente costoso para la República y que los 5 tipos de oro se hayan quedado cortos para solventar la crisis económica nacional y menos le importa que se esfume la plata que entre por la venta del petróleo se pierda en la burocracia nacional.
Para el loco solo basta que le solucionen sus problemas personales porque el resto del país está demente como él y por tanto ni cuenta se dará que la pobreza se comió el futuro de una nación atrapada en un bucle de colores.
La imagen del loco sentado en su butaca de colores de manera cómoda con sus piernas cruzadas y con su ideología de la ignorancia montada en un chiste o una humorada. No sé si el tipo es loco o ignorante, pero no razona y se quedó pegado al sueño del bote que le proporcionaba cuatro cacharos diarios para alimentar a su familia. Pareciera que a ese loco nadie lo puede convencer que se acabó la patria y menos moverle su canal de televisión a cuenta de no tener un encontronazo monumental con su locura memorable. Pareciera que recibió clases de la sindicalista de CANTV que una vez que le eliminaron el sequro de siempre, ahora justifica al régimen con la tesis de la justicia social y que para todo el mundo debe ser igual. Esa tesis insípida de la adeca de ayer y la chavista de hoy es parte de la misma locura revolucionaria que justifica el desastre con argumentos dislocados que sostienen el hambre de su entorno y la quiebra de su patrimonio familiar.
Para el loco la bonanza nacional que teníamos en la IV República no le importa un pepino porque mientras le llegue su bono mensual y la bolsa clap estará feliz por el resto de sus días. Esa es la realidad que se mueve en esa mente enferma que solo piensa en satisfacer sus necesidades y le sabe a coco que medio país se muera d hambre. Sabe el loco que sus vecinos se están cayendo de a poquito ante el avance de la miseria que arropa con un mecanismo perverso llamado ONAPRE que castró a los venezolanos y los empujó más abajo de la miseria.
Al loco solo le importa dramatizar su situación y salir adelante sin exceso de equipaje, pues es evidente que al personaje solo le basta con encontrar solución a sus problemas menores. Pero debe estar bien loco el seguidor de Chávez que ve el país normal en medio de tanta calamidad. Sostiene que las colas de la gasolina son simples saludos a la bandera y que las colas del gas son bendiciones revolucionarias y que lo de los hospitales es un invento de la oposición para debilitar al chavismo.
En la mente del loco todo es fábula porque para él estamos viviendo los mejores tiempos de la democracia y ese 8% de Maduro en las encuestas es solo un invento de la CIA. Solos nos queda dejar al loco conversando con sus sombras y escuchando a sus mejores informantes para continuar leyendo al revés el libro de la realidad social venezolana.
Cada quién lee en su libro dice el loco que por ahora tiene cubiertas sus necesidades fundamentales con su bono mensual Eso es lo fundamental para el loco que ve todo normal y no se preocupa por el exceso de equipaje, pero ya está viendo la aparición de la Dama de Hierro como el fin de una revolución que se murió de tifo en tiempo cuando la gente decidió cambiar de modelo político.
Dejamos al loco soñando país en medio de una ignorancia que lo hizo delirar hasta quedarse hablando solo en medio de la hambruna colectiva que se tragó a una sociedad preñada de ilusiones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *