Manuel Ávila

Con ese refrán se hace alusión a quién fue Gobernador de Nueva Esparta y sometió este estado a la peor situación de la historia regional. Se engolosinó con el poder y perdió el rumbo muy rápido al llevarse al mando insular a los mismos bates quebrados que destruyeron a Porlamar de sus amores. Fue una copia al calco de la locura de convertir a la Ciudad Marinera en una Ciudad deshumanizada. Así dejó a Porlamar convertida en la cenicienta de Margarita y después de ser uno de los municipios más florecientes en materia económica pasó a convertirse en una ciudad desolada y convertida en tierra arrasada. De Porlamar no quedó ni el recuerdo de la prosperidad y solo quedaron huellas de la bonanza del Puerto Libre, del cierre del Puerto de la Mar y de muchos negocios con Santamarías bajas y en quiebra total. De los servicios públicos vueltos polvo, con calles convertidas en cráteres lunares, el urbanismo de Porlamar terminó de desplomarse y solo huellas de un pasado glorioso quedaron grabados en el recuerdo colectivo.
Dos períodos en el mando bastaron para reducir a Porlamar a cenizas entre el 2008 y 2016, esos ocho años fueron suficientes para condenar a la Ciudad Marinera a sus peores momentos con políticas populistas que no le dejaron nada positivo al municipio más floreciente de Venezuela. Y casi inmediatamente en el 2017 fue electo Gobernador de Nueva Esparta y cometió el peor error de sus días al llevarse en pleno el equipo de gobierno que acabó con Porlamar a pulverizar el estado Nueva Esparta. Se vino la debacle sobre la región en cuatro años fatídicos en los que la región insular vio la destrucción de sus servicios públicos, la educación en manos de un dislocado sindicalista se fue por el precipicio hasta dejar la educación reducida a la etapa más gris de la academia en la región. Las escuelas se fueron barraquizando y de tener instalaciones modernas se pasó a una etapa de demolición progresiva que ranchizó el aparato educativo regional. En el tema salud se terminó convirtiendo los ambulatorios y hospitales en terrenos de la desidia y el abandono. Ni se diga de los servicios públicos y con cero gestión se terminó de demoler una gestión incolora, inodora e insípida.
Con una gestión desordenada y sin huellas en su paso administrativo quiso regresar a la Gobernación y el pueblo de Nueva Esparta le cortó el paso a quien dejó morir proyectos banderas como el Tren de la salud, Funjemasu, las cestas de comida y las becas universitarias. No dio pie con bolas y con su desastre de gobierno hizo regresar al Gobernador Morel Rodríguez a la arena política con un eslogan “A recuperar Nueva Esparta” y que acertó con su disparo porque los 10 vagones del Tren de la Salud quedaron reducidos a chatarras por la desidia gubernamental y 70 vehículos se perdieron entre el ir y venir de una gestión marcada por la incompetencia gerencial. Por eso ganó Morel de nuevo la Gobernación porque Nueva Esparta necesitaba un gobernante que saltara hacia adelante para conseguir mejoras para la región y vieron los insulares que en esa trilogía de candidatos que incluían a Alfredo Díaz, Gobernador en ejercicio, Dante Rivas, el candidato oficialista y Morel Rodríguez Avila que resultó el candidato de la oposición unida.
Recibir el traspaso del poder de manos del Gobernador Alfredo Díaz fue una tragedia para Morel Rodríguez porque recibió un estado destruido que requería de mucha magia para poder transformar una vieja casa que fue entregada sin las paredes, las puertas, los sanitarios y con un estado total de abandono. Había que asumir el reto de gobernar a Nueva Esparta para recuperar la prosperidad de la región y la gente le dio a Morel su confianza para que le sacara las castañas del fuego a un pueblo moribundo.
Ahora lo triste de la situación es que quién fracasó estrepitosamente en cuatro años a partir del 2017 al no poder gobernar a Nueva Esparta y entregar las riendas del estado a su encarnizado rival de otros tiempos que en su campaña vendió la propuesta de recuperar a Nueva Esparta sueña de nuevo con volver a gobernar. Esa locura por el poder no puede saltarse a la torera el daño que se le hizo a Nueva Esparta que no puede regresar más nunca semejante locura. Ahora cuando se asoma de nuevo a la palestra política y vemos algunos porlamarenses aupando tal propuesta, no queda sino decir este pueblo se volvió loco.
Se entiende que el que llegó es tan malo como el otro, pero Porlamar no se merece a ninguno de los dos y se debe seguir buscando un gerente para una ciudad abandonada que parece tierra bombardeada y donde no es justo que se vuelva a elegir a quienes maltrataron a la Ciudad Marinera. Pareciera que Porlamar no tiene quien le duela y hay que poner cuidado porque hay un nuevo intento por entregar la ciudad a su destructor de ayer.
Un desastre encontró Morel en su camino a la Gobernación con cuentas millonarias por pagar, deudas inmensas con las funerarias de la región y nada de gestión pública para dejar huellas en una realidad social que nunca encontró apoyo en la figura que gobernó a Nueva Esparta. Y solo dejó huellas de demoliciñon en su camino Una verdadera tragedia fue este período de gobierno que parecía querer irse antes de tiempo para salirse de ese nudo giordiano que le hizo tener pesadillas con sus antiguos gobernantes y con próximos mandatarios insulares.
Por eso no se entiende cómo Alfredo Díaz quiere regresar al poder de la Alcaldía de Mariño porque ve endeble a su rival el actual alcalde que llegó por inercia con el apoyo del pueblo de Mariño y se esfumó en un santiamén y fue solo un suspiro, pero no volverá a Porlamar el hombre que más daño le hizo a Mariño y que ahora vuelve tratando de conquistar el amor de los porlamarenses. Pero si ya Porlamar es nada en manos de éste nuevo gobernante la gente no puede olvidar ese clima de desidia en que se convirtió el municipio Mariño con Alfredo Díaz como alcalde y que no tiene regreso porque fue el iniciador de la molienda que le hizo a la Ciudad Marinera en 8 años y que continuó la pesadilla al ascender a la gobernación de Nueva Esparta para sumir a la región en la peor crisis de la historia. Por eso hay que cortarle el camino a quien no tiene una sola idea de cómo se gerencia y por eso no hay futuro. Y es que cuando se montaron los expedientes de los 70 carros perdidos, de la destrucción de las escuelas, del sistema de salud destruido y de una sociedad margariteña que en los gobiernos de Alfredo y Mata cayó en su peor momento de su historia, pues como dijo Pablo Neruda en su frase que permite graficar el eslogan Porlamar de sus amores “No hagas con el amor lo que hace un niño con su globo, que al tenerlo lo ignora y al perderlo llora”.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *